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    Las dueñas de los huevos de oro
    Itzel Suárez ha cambiado positivamente la vida de las mujeres de zonas rurales con su asociación Mujeres Produciendo con Huevos, permitiéndoles tener su propio negocio y brindando asesoría agropecuaria.
    (FOTOGRAFÍA: MAURICIO ALEJO.)

    La conocimos en Shark Tank México hace poco más de un año. Por su contundente propuesta nos empeñamos en entrevistarla para saber más de ella y de las mujeres a las que está apoyando. Desde el primer contacto descubrimos que Itzel es fuerte, segura y con una actitud de guerrera imparable, solidaria con todas. ¡Justo el perfil de la mujer que pertenece a #Unidas-SomosMásFuertes! Esta es su admirable historia.

    ¿Cómo inició Mujeres Produciendo con Huevos ?

    Fue en el 2005 con una tesis de maestría que hice enfocada en mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales. Formé Murlota, una sociedad de solidaridad en la cual muchos de los trabajos que hacíamos eran de capacitación y ayudábamos a mujeres a realizar proyectos. A partir de allí formamos la sociedad civil en 2012. Todo lo hacemos sin fines de lucro y esto nos ayuda a diferenciar comercialización de apoyo. Les damos capacitaciones a las mujeres para que cuiden bien a sus gallinas, brindándoles un respaldo empresarial. Las apoyamos para que se sientan capaces y fortalecidas, para que sepan que forman parte de una red nacional y para que no se sientan solas.

    ¿Por qué ayudar a mujeres de zonas rurales?

    Trabajamos para implementar la producción agropecuaria en las zonas rurales porque es difícil lograrlo en las zonas urbanas. Nos dimos cuenta de que la mujer es quien se queda en casa, no porque quiera, sino porque debe hacerlo, ya sea por el cuidado de los niños o las tareas del hogar. En las zonas rurales es el hombre el que, generalmente, sale de la casa para buscar recursos, mientras que para las mujeres es difícil encontrar trabajo por la poca demanda laboral y por sus actividades. Eso no significa que no necesiten un apoyo económico extra para implementarlo en la familia, por eso el modelo está diseñado para mujeres que están en sus casas. Montamos el modelo económico con gallinas de postura y las instalamos en un traspatio, así que se necesita poco tiempo de cuidado. Funciona como un autoempleo en el que la familia también se puede involucrar.

    (FOTOGRAFÍA: CREATIV STUDIO HEINEMANN.)

    ¿Cómo se acercan a ti las amas de casa para decirte que quieren su granja?

    Trabajamos directo con otras organizaciones de mujeres que las agrupa, pues difícilmente vamos a comprender lo que ellas viven. Es más sencillo para todos que alguien –que ya conoce sus necesidades y colabora con ellas–nos encamine con el objetivo de tener un autoempleo. Es ahí cuando implementamos el modelo y se los presentamos; generalmente ya han escuchado de nosotras por sus amistades. Les explicamos cómo trabajamos reuniendo a la comunidad, porque el modelo debe ser comunitario para que tenga éxito. Una vez que ya tienen el recurso las capacitamos en tres fases: antes, durante y después. Se forma un centro de acopio con el ente que se hizo el convenio, ahí recogemos el producto una vez por semana y al día siguiente llega al centro de acopio nacional.

    “Nos dimos cuenta de que la mujer es quien se queda en casa, porque debe hacerlo, ya sea por el cuidado de los niños o las tareas del hogar.”

    ¿Ellas están obligadas a llevar todo el producto al centro de acopio?

    Buscamos que las mujeres y sus familias tengan soberanía alimentaria, que primero ellos consuman el producto y se vaya a comercialización lo que sobra. Tal vez en la comunidad haya alguien que venda pasteles, entonces con toda libertad ellas pueden ofrecer el producto a otras personas, inclusive más caro de lo que nosotros se los compramos. ¡Qué bueno que lo hagan! Es su producto.

    Por favor, dinos qué son las casitas cocoricas y cómo funcionan

    Son infraestructuras agrícolas que desarrollamos porque nos era difícil explicar las necesidades (techo, perchas, nidos, etcétera) del ave de grupo en grupo. Junto con un amigo arquitecto diseñamos esta estructura que alberga al ave por la noche y tiene una percha, porque las gallinas necesitan resguardar sus patitas para sentirse seguras. Como estos animales son gregarios y entran a dormir a la casita, a un lado les pusimos un nido oscuro y calientito: su sistema reconoce que es seguro y entran a poner su producto. La casa mide 1.20 m de cada lado, es de madera, la base está compuesta por bolsas recicladas y tiene una puerta por fuera para que se recolecten los huevos. Es ideal para ser atendida, especialmente, por adultos mayores y personas con discapacidad.

    ¿A cuántas mujeres ha apoyado hasta ahora?

    Aproximadamente a 3,600 el año pasado. Vamos a terminar con 3,700 o 3,800.

    ¿Qué más ofrecen para quienes quieran desarrollarse en esta industria?

    Una vez que ya forman parte de nuestra red, tenemos reuniones. Esto les ayuda mucho porque buscamos recursos para hacerles un día en el que se sientan cómodas y que son parte de esta comunidad. Hace poco realizamos una reunión en Puebla, juntamos a más de 300 mujeres, les pedimos que dejaran al esposo en casa –algunas llevaron niños–, hicimos concursos por comunidad y les regalamos a todas cosas de cocina. Es un día que se olvidan del trabajo, para relajarse y divertirse. Aunque no lo creamos, muchas mujeres no tienen esto durante años y es necesario pues les cambia la forma de pensar, positivamente. Les enseñamos a ser empresarias, que no es sinónimo de ganar millones de pesos, sino de valerse por sí mismas.

    “También estamos trabajando en la normatividad del huevo de gallina libre para garantizar el bienestar animal”.

    ¿Hay algún plan de crecimiento para ellas?

    Todas nuestras granjas tienen evolución y las mujeres –en su mayoría– ya traen la idea de incrementar su producción. Meten un gallo a su granja y entonces ya no tienen 35 sino 75 gallinas… ¡y unos meses después ya son 150! Para ellas es un sueño llevar a casa un cartón de huevo completo, imagínate lo que es con el tiempo llevar una caja llena cada 15 días. Fue tanto el trabajo que tuvimos con una de las chicas que terminamos regalándole 50 gallinas más.

    Platícanos de los huevos

    Tenemos dos granjas certificadas orgánicas, así que generamos producto orgánico. Somos la única empresa a nivel nacional que tiene huevos color rojo, verde, azul, chocolate y crema. Es bueno aclarar que independientemente del color, el sabor no cambia, pero sí investigaremos si la tabla nutricional cambia. Será el primer estudio de este tipo realizado en México y lo haremos con la ayuda del Instituto de Nutrición. También estamos trabajando en la normatividad del huevo de gallina libre para garantizar el bienestar animal, condición que hace a este huevo más caro, pues se le da mejor calidad de vida a las gallinas.

    ¿Qué sigue para Itzel este año?

    Apenas este año empecé a ser secretaria general del Sindicato Nacional Autónomo de los Trabajadores de la Producción Primaria y Actividades Relacionadas del Campo, el cual busca hacer justicia dándole derechos a los trabajadores asalariados y no asalariados del campo. Es un proyecto completamente nuevo y me invitaron a formarlo, vamos de la mano con la Central Agropecuaria Movimiento Libre Organizado (CAMLO). Es una herramienta que hace falta porque no existe ningún sindicato que se dedique al sector agropecuario, es el primero en su tipo, el único que se preocupa por los jornaleros, trabajadores cuya tendencia era que desaparecieran con el antiguo régimen de gobierno. Este año he aprendido mucho y tuve la oportunidad de ir a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, para revisar temas que nos importan a nivel mundial y viendo las recomendaciones mundiales que se tienen en el sector del trabajo. Lo que sigue es cumplir con todas las normativas nacionales e internacionales. Uno de mis grandes sueños a futuro es ser la primera mujer secretaria del campo.

    ¿Cómo se dio esta gran oportunidad?

    Fue muy retador. Se presentó gracias a Murlota, la empresa que me enseñó a formarme, a crecer, a ser autónoma y a ser productora autosuficiente; vieron en mí mucho potencial profesional. Siento que esta oportunidad es para lo que vine al mundo. Esto me dio cabida a conocer el ámbito de otras personas y mi experiencia me ayudará a apoyar a otros productores. Trabajando de la mano con empresas y con gobierno, mi idea es sentarme con empresas y proponerles sindicalizar a sus trabajadores, para su beneficio y el de ellos. Vamos a trabajar con Central Autónoma de Empleados de México (CATEM), la cual siempre estuvo en la sombra porque no la dejaban crecer... pero por fortuna ahorita está renaciendo y nos añadimos a ellos. Es una gran oportunidad trabajar así: gobierno, empresa y trabajadores.

    ¿Qué tal es tu día normal?

    Prácticamente mi agenda está llena desde una semana antes: tengo reuniones con clientes, gobierno y socios. Los lunes, por lo regular, me reúno con mis socios; en el transcurso del día trato de agendar el mayor número de reuniones para ir bajando hacia la ciudad, porque mi oficina está en el campo. También intento mantener un balance en la semana y dedicar días completos en la oficina. Por otro lado, me encanta cocinar, dos tardes por semana soy ama de casa, y los fines trato de no salir para concentrarme en mis proyectos personales.

    “Nuestra sociedad está cambiando, pero todavía a muchos hombres no les parece que existamos mujeres líderes”.
    (FOTOGRAFÍAS: MAURICIO ALEJO Y HORACIO CASTILLO.)

    En Cosmopolitan creemos que #UnidasSomosMásFuertes ¿Cómo ves el desarrollo laboral de la mujer latinoamericana?

    Es un gran reto ser mujer trabajadora, es mucho esfuerzo saber dividirnos entre las actividades familiares y las laborales. Nuestra sociedad está cambiando, pero todavía a muchos hombres no les parece que existamos mujeres líderes, creyendo que debemos quedarnos en la casa para cuidarlos a ellos y a nuestros hijos. Aquellos que tienen la fortaleza mental de eliminar este prejuicio, se suman a nosotras y juntos podemos lograr que las mujeres en Latinoamérica tengan éxito laboral. Empezó con un préstamo de 70 mil pesos y ahora facturan casi 20 millones* Han instalado cerca de 500 corrales en los últimos 5 años*