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    Italia, más que pizza
    Recorrer el Mediterráneo para encontrar pueblos y rincones poco mainstream, joyas históricas que dejan buen sabor de boca

    UN VIAJE EN EL TIEMPO

    La costa norte italiana es una sumersión en sabores, ingredientes originales, aromas, paisajes e historia de una cultura de cientos de años que ha sobrevivido al paso del tiempo.

    Mi travesía comenzó en la estación Gare du Lyon, en París, con un ticket en mano rumbo a Tello. Eran las siete de la noche, tomé el tren nocturno que atraviesa el sureste francés con escala en Dijon, tierra de la mostaza. A las 6 de la mañana, la luz del sol me despertó y, con ello, la primera vista del día: la frontera de los Alpes suizos nevados, un aviso de estar cerca de Italia; sin duda, una postal hipnótica que regresa el aliento y hace que el cansancio del traslado valga la pena.

    Vicenza

    Después de pasar 13 horas en tren, respirar el aire fresco del pueblo medieval entre Verona y Viena sirvió para recargar baterías, pero necesitábamos algo más fuerte. Atravesamos el parque Campo Marzo hasta el centro en busca de un café para despertar.

    A la vuelta de la Basílica Palladiana, construcción del siglo XVI diseñada por el famoso arquitecto Palladio, está el Caffe Pigafetta. Ahí probé quizá el mejor café que he tomado, no sólo por su cremosa consistencia y aroma profundo, sino por la variedad; hay más de 200 sabores de capuchino, desde pistache o avellana hasta tiramisú al ron.

    HERMOSA VENECIA

    En el noreste de Italia se encuentra la región de Venetto, una de las zonas vinícolas del país, con grandes viñedos y la oportunidad de probar vinos y grappa, destilado elaborado con cáscaras de uva.

    El café es hecho al momento con granos recién molidos. También hay un amplio menú de cervezas artesanales de la región y postres típicos del norte de Italia. Los propietarios, Gigi y Carla, se dedican a viajar por el mundo y comprar café, por lo que aquí encontré desde arábigo hasta uno hawaiano.

    Caminar por las calles de Vicenza es hacer un viaje en el tiempo. Visité el teatro romano, las antiguas puertas que rodeaban la ciudad amurallada, la Catedral y la Piazza dei Signori. Ahí se encuentra la torre Bissara, monumento de más de 80 metros de altura con un reloj que comenzó a funcionar en 1378, hecho por el arquitecto y escultor Andrea Pisano. Por la tarde hallé un bar al aire libre donde probé uno de los cocteles más famosos de Italia: el Aperol Spritz, con prosecco, agua mineral y Aperol.

    Ortona

    Hacia el sur por la costa del mar Adriático, en la región de Abruzzo, está un pequeño pueblo llamado Ortona. Cabe decir que fue una de las líneas de fuego en la Segunda Guerra Mundial, por ello no hay muchas construcciones antiguas, salvo el centro histórico y la Catedral de Santo Tomás. Lo que me llevó a dicho sitio fue el rumor de que en un viñedo existía una fuente de vino; mi curiosidad fue tal que resulté ser la primera periodista mexicana en visitar el santo grial del vino italiano.

    Después de una odisea entre vides, olivos y una vista increíble de la zona montañosa de los Apeninos, logré llegar al viñedo Dora Sarchese, donde se encuentra la fuente de vino, construida con materiales reciclados dentro de una barrica gigante y con un letrero en italiano que dice “bebe vino porque no sabes de dónde vienes; sé feliz porque no sabes a dónde vas”.

    El caldo que sale de la fuente es de los mejores tintos de Abruzzo. Debajo de ella hay una estructura compleja de galones de acero inoxidable y tubos que la alimentan, por lo que el proceso de producción y limpieza resulta muy cuidado.

    Platiqué con Fausto Di Nella, presidente de la Asociación del Camino de Santo Tomás, quien me reveló que la idea de construir dicha reliquia fue de los peregrinos que inventaron el camino de Roma a Ortona y decidieron poner la fuente en honor a la tradición de los italianos de ofrecer una copa de vino para dar la bienvenida a los viajeros que curiosos se acercan.

    De acuerdo con él, durante el primer año de su operación se consumieron 600,000 litros de vino de la fuente, que fue visitada por alrededor de 14,000 personas de todo el mundo.

    NO ES HELADO, NO ES NIEVE, ES GELATO: LA FÓRMULA ITALIANA REFRESCANTE ELABORADA CON FRUTAS, LICORES Y FRUTOS SECOS

    Cinque Terre

    Atravesé al otro lado de la costa italiana para llegar al mar de Liguria y visitar las cinco tierras. Estos pueblos de la provincia de la Spezia tienen algunas de las vistas de acantilados coloridos más hermosas de Italia.

    Los pescados y mariscos son la comida típica de la región. En Monterosso probé los mejillones en tomate o vino blanco y el pescado a la Liguria, cocinado al horno con tomate y especias.

    En Vernazza existe una gelateria artesanal, con el mismo nombre de este pueblo, que prepara dos sabores únicos que no hay en ningún otro lugar del mundo. Se trata de los helados de “Crema de Cinque Terre” y la “Crema Vernazza”, inspirados en ingredientes locales, sabores y colores típicos de este pueblo. Por las calles hay tiendas de productos regionales a muy buenos precios, como pasta al limón, aceite de trufa, pesto, sales con especias, productos de belleza con limón y risotto de sabores.

    Manarola es probablemente el mejor pueblo para ver una puesta de sol, tomar fotografías envidiables y tener una vista inspiradora desde los distintos miradores de la costa. Corniglia y Riomaggiore son los sitios con más subidas y bajadas, por lo que aconsejo tener buena condición física para recorrerlos.

    Asís

    En el corazón de la bota está la región de Umbría, muy cerca de la Toscana, zona muy conocida por pueblos medievales que nos hacen pensar en los cuentos de hadas. Uno de ellos es Asís, lugar donde nació San Francisco.

    A pesar de que llegan muchos peregrinos no es un destino abarrotado de turistas; se puede caminar por los callejones con tranquilidad. Ahí pedí uno de los postres más bonitos y deliciosos que conocí durante el viaje: la rocciata, pan típico del pueblo relleno de rebanadas de manzana al horno con pasas, azúcar, nueces, pistaches, almendras y otros frutos.

    Asís es un destino religioso y gastronómico dividido. La parte baja se llama Santa María de Los Ángeles y ahí podrás visitar la iglesia del mismo nombre. La parte alta es el pueblo antiguo, ciudad amurallada donde se encuentran la Basílica de San Francisco y otras iglesias impresionantes en cuanto a arquitectura.

    PARA ENÓFILOS

    En Asís hay lugares para catar vinos de la zona, queso pecorino (hecho con leche de oveja) y muchos productos de trufa que resultan ideales para pastas.

    CÓMO LLEGAR

    El camino más fácil es tomar un tren de Roma a Pescara. Hay un autobús a Ortona. Del centro del pueblo hay otro transporte que va hasta el viñedo. El camión tiene horarios establecidos y muy espaciados: es la ruta 2 de Civitarese Line Bus; la parada es Caldari Station, frente al viñedo Dora Sarchese. El viaje completo toma cuatro horas.

    CÓMO MOVERSE EN ITALIA

    Viajar en tren permite admirar los paisajes y trasladarse sin perder tiempo, pues las estaciones se ubican en el centro y sólo hay que llegar 15 minutos antes de la hora de salida. Una opción para reservar los boletos de tren, conocer horarios, fechas, precios y rutas es Rail Europe, compañía de reserva de boletos que ayudará a garantizar cada tramo del viaje. raileurope.com.mx