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    LA CULPA FUE DE LOS OCHENTA...
    (SEBASTIÁN ÁLVARO)

    ES muy difícil en estos primeros años de eclosión de la escalada libre concretar cuáles fueron los primeros sextos, puesto que en esa época aún no se utilizaba una escala de graduación definida. En algunas zonas se mantiene la graduación alpina (Algo Difícil, Difícil Superior, Muy Difícil, Extremadamente Difícil...), mientras que en otras, ya influenciadas por la escala de graduación francesa, se hacen las primeras propuestas de sexto grado, pero sin ninguna homogeneidad. Así, encontramos vías que en los ochenta fueron cotadas de “sexto superior” que hoy son buenos 7b consolidados, cuando no más. Por ello, más que vías concretas, destacamos en estos primeros años escaladores punteros y sobre todo zonas en las que eclosionó la escalada deportiva, impulsada por hechos como la introducción del espit a principios de los ochenta, la aparición de los primeros pies de gato con goma cocida (como los Calma Adherencia, los Boreal Pedriza y los revolucionarios Boreal Fire de la casa alicantina), la influencia de los escaladores de Yosemite (con el famoso libro de George Meyers Yosemite Climbs, traducido al español en 1980, que trajo la “revolución free”) y la celebración de las primeras competiciones de escalada en nuestro país a partir de 1985, año que se suele marcar de referencia para el inicio de la escalada deportiva española.

    MUSGAÑO: PRECURSOR DEL LIBRE

    EL madrileño Manuel Martínez Muñoz, apodado “Musgaño” por su estilo de escalada similar a esas arañas de patas largas, fue uno de los precursores de la escalada libre no solo en la zona centro, también es uno de los primeros escaladores de la Península que habló de competiciones, octavo grado, caídas y ensayos. Fue un adelantado a su época, en un momento en el que el alpinismo y la escalada deportiva aún no se habían separado. Empezó muy pronto a forzar en libre las primeras fisuras de dificultad, destacando el Diedro norte (6a) en el Yelmo de La Pedriza en 1978 y al año siguiente Boulder paranoia (6b+) en la Cabrera o el Diedro Ayuso Espías (6b) a la Punta María Luisa de Los Galayos, sus principales terrenos de juego. Entre todas sus escaladas destaca la de la fisura Metamorfosis (7a), en la Aguja de los Tres Amigos, La Cabrera, que resolvió en 1979 y ha pasado a la historia como el primer séptimo de nuestro país. Lamentablemente, solo dos años después, en 1981, falleció con su compañera de cordada Marisa Montes en un alud en el corredor de la Aiguille Verte de Los Alpes. Musgaño fue el protagonista de la película “Nueva Dimensión” rodada por Sebastián Álvaro en 1980, que dio comienzo a su programa “Al filo de lo imposible” de TVE.

    En la foto, Musgaño en la vía Piloto (6a) del Pico de la Miel, abierta en artificial por Francisco Brasas y Antonio Huecar en 1957 y resuelta en libre por Musgaño en 1979.

    LOS CAHORROS Y EL CHORRO, EPICENTRO DEL SUR

    MANUEL GÓMEZ TRUJILLO

    EN los ochenta aún el término “escalada deportiva” no era de uso común, se utilizaba sobre todo “escalada de escuela”, alimentándose del legado de los alpinistas que consideraban los “bordillos” simplement como escuelas en las que practicar técnicas que posteriormente empleaban en las grande montañas. Así se quedó acuñado el término “escuela” para las zonas de escalada que rápidamente dejaron de ser un lugar de entrenamiento para convertirse en destinos en sí mismos. En el sur, destacó sobre todo Los Cahorros por su facilidad de acceso y su cercanía a Granada, a solo 8 km de la capital. Las primeras rutas que se abrieron en este cañón labrado por las aguas del río Monachil fueron en artificial, con la finalidad del entrenamiento de las técnicas en la pared, con líneas clásicas como La chimenea del Palo o la Directa de las eras. Ya en los ochenta, con la mentalidad de la escalada libre en auge, el número de vías liberadas fue aumentando gracias al trabajo de escaladores como Juan Ignacio Martín, Manuel Del Castillo o Eloy Linares, entre otros, responsables de los primeros sextos superiores escalados en libre como Placa de Om, Placa Culopollo, Placa Carlos o Espolón del Palo.

    Pronto la deportiva llegó también al malagueño El Chorro, cuyas atractivas paredes calcáreas atraen pronto la atención de los escaladores. En el año 1985 se celebra en esta zona el “Primer Encuentro de Escaladores del Sur de España”, reflejado en la revista Desnivel nº 2 donde se indica que “actualmente hay abiertas unas 100 vías, algunas de gran dificultad”. El objetivo de estos primeros escaladores son sobre todo las vías largas del Desfiladero de los Gaitanes, con líneas que abren entre el libre y el artificial y cotadas con la graduación alpina, por ejemplo de ese año la clásica Sendero Luminoso (205 m, ED-A3), a cargo de Miguel A. Moya y Carlos Pérez en julio de 1985, desde el agua hasta la cumbre cruzando el Caminito del Rey. Pronto la tendencia evolucionó a la deportiva, con pioneros como los hermanos Moya o Antonio Gámez. Vías como El arbolo (6a) marcan el inicio de a nueva tendencia, eguidas por líneas omo El ventorro (6a) o l techo del pirata (6a), mbas de principios e los ochenta. En l 85, la vía Madriles a) en la pared de Los otos “es sensación y sparate”, como escribió tonio Gámez en un ículo de esa época, nde también añade nde el pánico de números, aviesos y orientados, a la vez e se da una actitud de ferencia que causa barajustes a la hora raduar. Se vive una uación cerrada que fondo en el 6b/6c que que pasos del mismo o sean cada vez más les”. Ya en el 87 se ca la primera guía de na editada por el Club o Pinsapo y que recoge 200 vías equipadas y ismo año se celebra ncuentro del sur, al cuden escaladores de las provincias y donde mpiezan a definir los nos del séptimo grado.

    En la foto, Miguel A. Moya escala Quasimodo (7b), en El Chorro en 1985, ataviado con las indispensables mallas coloridas y los pies de gato Fire de Boreal.

    MORATA DE JALÓN, ESCUELA OCHENTERA

    (ERRAMOUNT IRASTOZA)

    LA nutrida comunidad de montañeros aragoneses tenía en Las Torcas de Chodes (población en la que se ubica la escuela, aunque desde siempre se ha conocido como Morata, la localidad vecina y lugar de encuentro de los esaladores), una de sus zonas de entrenamiento para retos mayores, que de nuevo tardó poco en hacer la transición a escuela deportiva en los ochenta. Las primeras primeras vías de la escuela aparecen a finales de los setenta a cargo de pioneros como Francisco Estasún, Ángel López, Cintero o Fernando Orús, este último autor de la primera guía que publicó de la escuela en 1981. Uno de los sextos memorables es Olloqui (6a+/b) en la Peña del Reloj, abierta en 1973 y resuelta en libre a principios de los ochenta. Aquí la eclosión de la deportiva llegó en el 85 cuando se celebró una convención de escaladores, donde se repartieron croquis sin graduar y se celebró después una charla-debate sobre las graduaciones, una iniciativa puntera en el momento. Los sextos –y primeros séptimos– de aquella época llevan el nombre de escaladores como Fernando Gutiérrez “Guti”, Javier y Salvador Arnaudas, Santi de Pedro, José Luis Lombardo, José Ignacio Villanueva o Enrique Puyuelo, entre otros que revolucionaron la escalada en Aragón.

    Enrique Puyuelo en la vía Mixomatosis (6c), en el sector Aguja Negra de Morata de Jalón, publicada en la revista Desnivel nº 35 (marzo de 1988, cuando aún era en blanco y negro).