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    BLACK MIRROR EL MIEDO LLAMA A TU PUERTA
    La serie de Charlie Brooker y Annabel Jones se ha convertido en ese espejo que refleja un futuro (o quizá un presente) en el que la tecnología controla nuestras vidas. Y saca lo peor de nosotros mismos.
    Annabel Jones y Charlie Brooker, creadores de la serie Black Mirror.

    Cómo será encontrar pa-reja en el futuro? ¿Qué ocurrirá si nos implantan un dispositivo que nos genere recuerdos artifi-ciales? O mejor aún, ¿te imaginas una vida en la que si no tienes likes te conviertes en un desplazado social? Pues si eres fan de la serie Black Mirror ya te habrás dado cuenta que estos son solo algunos de los miedos que salen de la mente privilegiada de Charlie Brooker, su creador, alguien que ha conseguido a lo largo de cinco temporadas convertirse en una especie de espejo en el que mirarnos y sacarnos muchas veces lo peor de nosotros mis-mos. Brooker, junto a la coproductora de la serie Annabel Jones, es consciente de los abusos de una tecnología que parece no tener límites y que, sumado a la mal-dad humana, nos lleva a una sátira de lo que es el mundo moderno. Quizá por eso, ha llegado el momento de sentarnos en el diván y reflexionar sobre cuáles de sus miedos nos hace más daño. O no.

    El morbo nos persigue. Cuando te dicen que no mires, miras. Si un mensaje dice que “las imágenes que vienen a continuación pueden herir la sensibilidad del espectador”, tú las ves. O al menos tapándote solo un ojo. Por eso el primer capítulo que vimos de Black Mirror, The National Anthem, en 2011, hizo que nuestra cabeza estuviese a punto de explotar, todo empezaba cuando el primer ministro del Reino Unido tenía que tomar una decisión contra reloj: para que los secuestradores liberasen a la princesa Susannah, tenía que mantener relaciones sexuales con un cerdo. Cuando llega el momento de la verdad, las calles se vacían y se ruega a los ciudadanos que no vean la televisión, pero nadie hace caso. Todos quieren ver qué pasa, alimentados por el morbo y esa sociedad en la que vivimos siempre hambrienta de carnaza. Y si no, que levante la mano quien no lo haya hecho nunca.

    BROOKER NO DA SUSTOS PERO NOS HACE REFLEXIONAR

    No queremos estar solos. ¿Te imaginas qué pasaría si existiese una aplicación para encontrar a tu alma gemela? Es lo que vemos en el capítulo Hang the DJ, en el que Frank y Amy son dos jóvenes que se apuntan a un programa para encontrar pareja. To-do queda definido por un algoritmo: desde qué persona es compatible hasta el tiempo que puedes pasar con ella. El propio Brooker lo explicó así: “La app de música en streaming tiene un apartado lla-mado Descubrimien-tos semanales, donde añade canciones en función de la actividad del usuario. Una vez que sabe suficiente de ti, determina que en esa lista debe estar Pink Floyd o Coldplay. Hang the DJ es lo mismo, pero aplicado a las pareja, algo así como una versión codificada de la vida real”. ¿La reflexión? Quién sabe si el siguiente paso a Tin-der será colocarte un dispositivo que se dedique a emparejarte con alguien.

    ¿Demasiado protegidos?¿Qué ocurriría si trasladáramos el con-trol parental de los dispositivos a la vida real? Ese miedo de los padres a que sus hijos se pierdan o les pase algo vuelve a la mente de Charlie Brooker y lo traslada a un episodio, Arkangel, que dirigió Jodie Foster. Según dijo Brooker a Entertainment Weekly, la idea del episodio surge a raíz de un problema personal: “Mis hijos tienen tres y cinco años y me preocupo por ellos constan- temente”. Y continúa diciendo que, precisamente por eso, siente “empatía con los padres que tienen la necesidad de proteger a sus niños”.

    La vida a través de un filtro.Reconócelo: te encanta ver cómo la gente le da like a tus fotos en Instagram o a tus comentarios en Twitter. Hay gente que paga incluso por ello. Quizá por eso, en un momento en el que la mayoría vive obsesionada con el éxito digital social, el episodio Nosedive, no nos pilla por sorpresa. La protagonista vive pendiente a todas horas de las puntuaciones que recibe hasta que llega una negativa, y después otra, y así hasta convertirla en una especie de paria social, algo que ella aprovecha para reflexionar sobre la necesidad de ser sinceros con nosotros mismos y no vivir una vida a través de los filtros de colores. Pero lo más importante es que Brooker critica sin tapujos a esta sociedad narcisista y esclavizada a través de las redes sociales. Y que parece que no terminará nunca.

    Masculinidad tóxica. Cuando hace años se puso de moda el térmimo bromance muchos se echaron las manos a la cabeza (la palabra es una mezcla de brother y romance) ¿De verdad dos amigos pueden hacer algo más que di-vertirse? ¿Qué ocurre si disfrutan com-partiendo aficiones, gustos y tendencias que los definen a ojos de los demás? Pues de eso habla el capítulo Striking Vipers, donde dos amigos se sienten atraídos el uno por el otro a través de los avatares de un videojuego. Lo que comienza siendo un momento confuso se acaba convirtiendo en una obsesión para ellos hasta el punto de dudar de su propia sexualidad. Brooker pone el dedo en la llaga con una reflexión en torno a la masculinidad tóxica y a esa cultura que impide que dos hombres heterosexuales puedan mostrar cariño… Y vaya si lo consigue.

    Enganchados al móvil. ¿Cuántas veces nos han dicho que no hablemos por teléfono ni mandemos Whatsapp mientras conducimos? Muchas. Sin em-bargo, seguimos haciéndolo a pesar de las terribles consecuencias que acarrea. Añicos es la manera en la que Brooker nos alerta de ello con un episodio en el que un taxista busca venganza contra una red social a la que culpa de haberle arruinado la vida. Y de paso plantea una interesante reflexión sobre el uso que le damos al móvil y la ética detrás de quienes construyen las aplicaciones que utilizamos.

    LOS MEJORES EPISODIOS

    HANG THE DJ

    Amy (Georgina Campbell) y Frank (Joe Cole) son dos jóvenes que son emparejados por una aplicación de citas que pueden durar horas, días meses o años. Pero la pareja decide arriesgar y saltarse las normas, y claro, las cosas no sale como ellos quieren.

    SAN JUNIPERO

    Dos mujeres (Mackenzie Davis y Gugu Mbatha- Raw) se conocen en San Junipero, una ciudad atemporal que es en realidad una realidad paralela a la que se conectan quienes están a punto de morir, y donde pueden vivir para siempre cuando fallecen.

    NOSEDIVE

    Lacie (Bryce Dallas Howard) tiene un único objetivo en la vida: conseguir que su ranking se acerce al 4,5, el número mágico que le permite acceder al apartamento de sus sueños y a la vida perfecta con la que fantasea.

    ARKANGEL

    Dirigido por Jodie Foster y protagonizado por Rosemarie DeWitt, este capítulo es un drama familiar sobre una madre que intenta controlar a toda costa a su hija insertándole un chip en su cabeza.

    STRIKING VIPERS

    Dos antiguos amigos, Danny (Anthony Mackie) y Karl (Yahya Abdul-Mateen II) se reencuentran en situaciones muy distintas en sus respectivas vidas. Uno está casado, el otro no, pero un juego virtual sacará unos sentimientos desconocidos.

    (FOTOS: D.R.)

    Miedo a la muerte. Que levante la mano quien no haya soñado alguna vez con la juventud eterna, con no morirse nunca. También con vivir un amor para siempre, sin fecha de caducidad. Eso es San Junipero, uno de los episodios mejor valorados por la crítica y donde se nos plantea una reflexión en torno al miedo a envejecer y a esa ansiedad que nos genera recordar momentos felices del pasado. Y por supuesto a esa realidad paralela a la que se conectan quienes están a punto de morir y donde pueden vivir para siempre cuando fallecen.

    El Gran Hermano nos vigila. Y eso ha hecho que una parte de todos nosotros nos volvamos paranoicos sobre los límites de la privacidad y lo que los gobiernos pueden saber de nuestras vidas. Hated in the Nation logra sembrar au-téntico miedo al presentarnos un mundo controlado por abejas que parecen salidas de una película de Hitchcock y que se comportan como un Gran Hermano en el que todos estaremos vigilados. ¿Estaremos a tiempo de evitarlo?

    EL PROBLEMA ES QUE DETRÁS DE LA TECNOLOGÍA EXISTEN PERSONAS