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    ENTRE LA TRAGEDIA Y LA COMEDIA
    El gran villano de DC Comics vuelve a la pantalla grande, ahora sin Batman, en su versión más íntima, psicológica y desgarradora. Protagonizada con maestría por Joaquin Phoenix, Joker promete ser un gran éxito en las taquillas del mundo.
    (FOTOS: WARNER BROS PICTURES.)

    Sonríe. La vida es una comedia. Una triste y despiadada comedia. Pon una cara feliz. Se estrena Joker, de Todd Phillips (¿Qué pasó ayer?, Todo un parto, Starsky & Hutch) y ahora podremos conocer el origen de uno de los supervillanos más aclamados de la historia de los cómics: el Joker.

    Estamos en Ciudad Gótica, esta vez una referencia directa a la decadente ciudad de Nueva York de la década de los 80, donde los homicidios se encontraban en niveles récord y la epidemia del crack estaba en auge. Una sociedad completamente fracturada, llena de violencia, corrupción, impunidad, polarización socioeconómica, vandalismo: un mundo sombrío, desolado y sin esperanza. Atrapado ahí, en una existencia entre la crueldad, el abandono y la apatía, se encuentra Arthur Fleck, interpretado por Joaquin Phoenix (El gladiador, Ella, El sueño de Ellis, María Magdalena). Un hombre que busca encontrarse con el propósito al que lo ha dirigido su madre: traer risas y alegrías al mundo.

    Sin embargo, ya lo sabemos, el destino será otro. Ni como payaso en el día, ni como cómico en la noche, Fleck encontrará la felicidad. Por el contrario, caerá rápidamente en una espiral de locura, histeria, tristeza, claustrofobia y soledad. En la búsqueda de un poco de atención, el hombre estará dispuesto a todo, a matar, a generar el mismo infierno. Para crear al personaje, Phillips no solo se basó en la saga sino en otros lugares como el cómic The Killing Joke, sobre un comediante fallido, y la película muda The Man Who Laughs, acerca de un hombre desfigurado por una sonrisa grotesca luego de que su padre es ejecutado públicamente.

    A pesar de ser una película de DC Comics, no estamos ante la típica cinta de largas secuencias de acción y efectos especiales. Por el contrario, estamos frente al drama de un personaje siniestro, atormentado y aterrador, más cercano a Travis Bicke, de Taxi Driver, que a la misma saga de Batman.

    El resultado ha sido tan bueno que el filme ganó el León de Oro del Festival de Cine de Venecia. La crítica ha mirado con muy buenos ojos el hecho de que la película se aleje de los argumentos y cánones de las cintas de superhéroes para poner sobre la mesa una perspectiva novedosa que profundiza en el origen del villano desde un punto de vista psicológico, moral y social.

    Phillips muestra que es un director capaz de generar una gran tensión a través de la cámara, de llevar la trama a los bordes mediante la infinita tristeza del protagonista, y que puede tener argumentos muy potentes, a pesar de haber dirigido principalmente comedias ligeras.

    Uno de los aspectos más aplaudidos del filme es la fotografía de Lawrence Sher (¿Qué pasó ayer?, Amigos de armas, Godzilla, el rey de los monstruos) quien logra poderosas imágenes que igualan la fuerza con la que el protagonista es absorbido por el caos de la ciudad, en noches largas y oscuras, donde parece que las pocas luces artificiales existen en un mundo donde ya no sale el sol. También se ha llevado las palmas la islandesa Hildur Guðnadóttir, cuya banda sonora ambienta de manera notable la escalofriante atmósfera. Pero lo más brillante de la película es la magistral actuación de Joaquin Phoenix, quien lleva su cuerpo entero a la manía y la demencia, alejándose de todas las interpretaciones anteriores del Joker, desde Jack Nicholson hasta Heath Ledger. Lo de Phoenix es aún más dramático y auténtico, más desquiciado y oscuro, transportando al personaje hasta su máximo extremo e identidad: la risa de terror.

    Además de Phoenix, la película está protagonizada por Zazie Beetz (Sophie Dumond), Robert De Niro (Murray Franklin), Brett Cullen (Thomas Wayne), Frances Conroy (Penny Fleck), Marc Maron (Ted Marco), Douglas Hodge (Alfred Pennyworth) y Josh Pais (Hoyt Vaughn).

    Joker es un filme muy completo, que va del análisis profundo de la condición humana y la crítica del sistema globalizado y de la sociedad occidental, al espectáculo y la diversión de las grandes producciones. Muy probablemente estemos frente a una película de época, capaz de conquistar tanto a los amantes de los filmes de superhéroes como a los de grandes dramas, tanto al espectador casual como a los críticos. Y quizá la veamos como una de las favoritas en los próximos Premios Óscar.