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    APAGA EL INTERRUPTOR
    Desde las maestras que te pedían que te sentaras derecha hasta tu entrenador personal que te recomienda que contraigas el abdomen, se la pasan diciéndote que aprietes, tenses y mantengas todo contraído. Pero, ¿estás más bien afectando tu cuerpo con esto?

    Si visitas al fisioterapeuta Freddie Murray en su clínica privada y exclusiva, Remedy, en el lujoso hotel de Londres The Ned, encontrarás a un hombre de hombros caídos y piernas cruzadas, encorvado hacia el frente y cuestionando a sus clientes, intentando detectar el origen de los dolores, molestias y lesiones que los están haciendo sufrir. Resulta sorprendente, pero hay poca gente a la que uno podría imaginar personificando la postura perfecta de mejor manera que el hombre que tiene que analizar los cuerpos de atletas y celebridades de élite (el vocalista de Foo Fighters, Dave Grohl, dice que Murray transformó su cuerpo después de una lesión de pierna). Pero esta personificación de relajación es exactamente lo que, de acuerdo con Murray, debieras intentar hacer la mayor parte del día.

    “Los músculos tienen unos cuantos interruptores, que pueden estar encendidos o apagados y ninguno de los dos estados causa problemas al cuerpo”, explica Murray. “Pero si están constantemente trabajando tras bambalinas –como pasa con un interruptor atenuador– cuando se supone que estás prácticamente en reposo, se fatigan rápidamente generando mayor tensión, contracción muscular y sensación de dolor”. De hecho, los expertos creen que caminar en un estado de estrés que implique que vayas más rígida que un palo de escoba, y sumarle a eso entrenamientos que se concentran en activar y fortalecer los grupos musculares, está provocando que se presente un mayor número de lesiones. El bruxismo: consiste en apretar los músculos de la quijada de forma inconsciente provocando dolor crónico de cabeza por tensión. O piensa en el incómodo dolor de espalda baja, con hombros tensos y cuello rígido que se genera cada vez que tienes problemas. Si tan sólo, dicen los fisioterapeutas, apagaras todos esos interruptores.

    ATOR ADA

    Según la Oficina de Estadísticas Nacionales, las afecciones musculo-esqueléticas, incluyendo el dolor de espalda, la contracción de cuello y los problemas en las extremidades superiores, son la segunda causa más común para reportarse enfermo en el trabajo en el Reino Unido, por lo que la nación perdió 30.8 millones de días laborales tan sólo en 2016 y esto representó una de cada 10 citas médicas. El problema es que parece ser más fácil corregir los desequilibrios o fortalecer músculos débiles a través del ejercicio que enfocarse en las causas de raíz: estar obsesionado con una postura impecable, desear lucir la mejor figura y llevar una existencia repleta de estrés. “La sociedad no aprueba que las mujeres se encorven y relajen su abdomen, no luce bien en Instagram”, explica Murray. “Pero no es pecado relajarse, encorvarse y liberar los músculos del abdomen”. Dejar que todo cuelgue, insiste, es normal y sano, al menos porque promueve que tu cuerpo cambie del sistema nervioso simpático (el que genera la respuesta de pelear o huir) al sistema parasimpático, el que reserva energía, desacelera el ritmo cardiaco y relaja el cuerpo.

    Peter O’Sullivan, profesor de fisioterapia musculoesquelética en la Universidad Curtin en Perth, Australia, también está intentando reeducar a las masas con relación al tratamiento y la prevención del dolor muscular. “Gran parte del problema”, dice, “consiste en creer que un abdomen fuerte es el Santo Grial del acondicionamiento”. Él explica que hace 15 años, las investigaciones que se publicaban motivaban a los expertos a recomendar a quienes padecieran dolor de espalda que hicieran movimientos de fortalecimiento del centro. Se decía a los pacientes que contrajeran el abdomen y trabajaran el abdominis transversal haciendo tablas estáticas, las cuales sí les funcionaban a algunas personas pero a otras las ponía peor.

    “La sociedad no aprueba que las mujeres se encorven, no se ve bien en Instagram”.

    En años recientes, el profesor O’Sullivan confrontó la evidencia e identificó el problema. “Hacer una mayor activación de los músculos abdominales aumentaba la activación de los músculos de la espalda, creando un efecto de contracción de la columna”, explica Murray. Como resultado, todo se agrava. El trabajo de O’Sullivan también promovió la reevaluación de la importancia de tener una postura “adecuada”. “Hasta la fecha, ninguna investigación ha encontrado relación alguna entre la postura y las lesiones musculoesqueléticas, daño o el desarrollo de padecimientos dolorosos”, advierte el doctor Eyal Lederman, osteópata y conferencista honorario del Instituto de Ciencia Ortopédica y Musculoesquelética de la Universidad de Londres. “Si sientes dolor, es probable que la forma o postura en que te sientas y pones de pie no sea la causa”. Entonces resulta que no existe tal cosa como una postura perfecta. De hecho, un estudio publicado en Manual Therapy, en donde se cuestionó a 295 fisioterapeutas sobre qué creían que constituía una columna neutral o posición para sentarse bien, se descubrió que únicamente una postura de sentado que “coincida con la forma natural de la columna y se vea cómoda y/o relajada sin generar tono muscular excesivo”, se puede considerar benéfica. Murray añade que, al promover la idea de contraer los músculos, no logras apreciar la fuerza natural de tu cuerpo. “La mayor parte del dolor agudo de espalda suele mejorar por sí solo después de seis a ocho semanas, ya que la columna es muy fuerte. Contraer el abdomen o mantenerte recto no es necesario y puede incluso ser dañino”.

    Además está el problema del estrés y la ansiedad, sean situacionales o crónicos, los cuales provocan que el cuerpo se tense. El doctor Lederman explica que, a pesar de toda su investigación, aún se desconoce la razón por la que unos músculos tensos generan dolor. “Una teoría posible es la noción de sensibilización: que el dolor se genera en el sistema nervioso central –en estado de estrés– y dispara la ilusión de que el músculo o los músculos que ceden en un área particular están estresados y duelen. “Como la experiencia del dolor reside en tu sistema nervioso, está influenciada por tus emociones y estados de ánimo. Esto explica por qué la relajación, que también es un proceso del sistema nervioso central, puede generar un alivio para el dolor”.

    CENTRO, LLAMANDO AL CENTRO

    “No es pecado relajarse, encorvarse y liberar los músculos abdominales”.

    Es mucho mejor que te concentres en usar los músculos que realmente necesitas para hacer un movimiento, que volver a reclutarlos en cada ocasión. “Lamentablemente, muchas personas creen que están usando los músculos más profundos del centro de manera correcta, pero de hecho los están sobreutilizando”, explica Lynne Robinson, fundadora del canal de suscripción y app Body Control Pilates. “Para moverte adecuadamente, necesitas que los músculos trabajen a su largo y fuerza ideales, que se usen en el orden correcto y en el mismo grado de activación convocados por un sistema nervioso sano. Unas articulaciones bien alineadas presentan un buen rango de movimiento, son estables y tienen lineamientos de longitud y tensión perfecta, así como una fascia que posee la misma posibilidad para ceder como para tensarse”. La manera de lograr esto resulta un poco más complicada. “Es lo que intenta hacerse con Pilates”, agrega Robinson. “Entrenas a tu cuerpo a pararse, sentarse y moverse bien y con facilidad, así que se vuelve algo automático, nunca consciente”. En cuanto a Murray, a él le interesa alejarse de la idea de la activación muscular constante para con ello abordar un enfoque más holístico con la intención de reducir el estrés. “Todo mundo padece de músculos contraídos y dolor en algún punto, pero ahora sabemos que el cuerpo, incluyendo la espalda, es inherente-mente fuerte”, asegura. “No obstante, si el sueño y el ejercicio se ven alterados y el estrés se eleva, la posibilidad de tensarte y sentir dolor aumenta. He aprendido a valorar el sueño más que nunca, me doy un baño caliente cada tarde para relajarme y alterno mis sesiones de ejercicio debido a que realizar movimientos diversos es muy benéfico. Poner tu estilo de vida en orden es un gran tónico para la salud física y mental”. Entonces, quítate esa carga de encima.