Vuelvo de la Milano Design Week, la gran cita del diseño, la creatividad y la innovación, con la memoria RAM saturada. Cada año, la capital lombarda atrae a tanto talento internacional que las localizaciones (‘palazzos’, naves, apartamentos, garajes, galerías, patios y jardines) se multiplican por toda la ciudad y al final es tan fácil perderse jugosas novedades como empacharse por ver demasiadas. A principios de la gran semana del Salone, en un almuerzo con mis colegas de las distintas ediciones de AD (somos 11, ya cubrimos de EEUU a China), alguien soltó la cifra: hay más de 1.800 eventos repartidos en siete días, entre cócteles, charlas, visitas guiadas, instalaciones, ‘pop-ups’, conferencias y hasta performances con horario fijado. Todos sabemos que hay que elegir, pero por suerte, el equipo AD pudo…
