Se confiesa una mujer feliz desde que se casó con Daniel Craig. Según la propia actriz, la soltería no le sentaba nada bien, porque es de las que comen pizza y ven películas mientras dejan pasar la vida. Intuía que su gran amor llegaría, pero lo que no sabía es que sería de la mano de un viejo amigo al que conocía desde hacía veinte años: el mismísimo James Bond.
Ahora, radiante y madura, Rachel reconoce que sabe mejor que nunca www.ar-revista.com lo que quiere. Quizás por ello, a sus 45 años, sigue apostando por el cine independiente. Y es que, a pesar de la fama, siempre hay sitio en su corazón para un cine más íntimo, reflexivo y, en ocasiones, filosófico. Ya lo demostró en su día con títulos…