No estoy escribiendo esta carta para curarme en salud y decir que yo nunca he sido hater, al contrario, después de leer lo que Dafne escribió, me pregunté qué tanto planteo mis pensamientos en positivo hacía otras personas o en situaciones de la vida cotidiana. Admito que la gente que odia todo me parece divertida; creo que analizan la vida desde otra perspectiva que les hace ver el mundo desde diferentes ángulos, mientras que a veces, las personas que todo lo ven en positivo, pueden sentirse menos complejas. Partiendo de ahí, yo he sido esa hater que ama odiar, pero jamás con la intención de hacerle daño a nadie y, mucho menos, de truncar sus sueños o hacer juicios a la personalidad de nadie. Para mí, que cada quien sea…
