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FUERZA VITAL

En el salón, presidido por dos fotografías de la serie Undercover de Franck Christen, sofá Bonanza de Tobia Scarpa para C&B Italia, sillón de Percival Lafer, mesa baja de los 50 y alfombra Zulu de Le Manach. En las paredes, revestimiento Goa de seda salvaje de la colección Kali de Élitis.
De nuevo en el salón, silla Harp de Jorgen Hovelskov y mecedora DSW de los Eames para Vitra, sofá Sesann de Gianfranco Frattini para Tacchini con terciopelo crudo de Pierre Frey, al igual que las cortinas, sofá vintage con lino Aralia de Josef Frank para Svenskt Tenn, mesa de madera fosilizada y alfombra iraní de anticuario. Al fondo a la dcha., velador E-1027 de Eileen Gray editado por Classicon y, encima, aplique del artista Guillaume Thilly.
A los lados de la chimenea original, aparadores vintage de Grete Jalk con lámparas de Maison Jansen. La de techo años 70 proviene de un mercadillo.
En el comedor, mesa Tulip y sillas Conference, todo de Eero Saarinen para Knoll, candelabros del XIX, aparador de los 70, lámpara Artichoke de Poul Henningsen para Louis Poulsen y alfombra iraní. Cuadros de frutas de Katherine Bernhardt, óleo contemporáneo abstracto anónimo y, a la dcha., collage con portadas de Playboy de Christopher Coppers.
Victoria-Maria en la entrada junto a un espejo portugués y la consola Ciotola de Marco Bagnoli con escultura de Mimo Paladino.
escalera con moqueta Palmador de Dimore Studio y cómoda decimonónica.
en el salón, aparador de los 50 con lámpara del XIX, jarrón siciliano y litografías vintage, en Jean- Claude Jacquemart.
Lo más importante es el OBJETO en sí y, aunque sea pequeño, si es BONITO y tiene alma encontraré el LUGAR perfecto donde ponerlo”.
VICTORIA-MARIA GEYER
De nuevo en el salón, butacas Elda y lámpara Spider, todo de Joe Colombo, puf con terciopelo de Pierre Frey, mesita de Eero Saarinen y alfombra de Le Manach. En la pared, tapiz sueco.
En el mismo espacio, Hanging Lamp 1 de Muller Van Severen para Valerie Objects y taburetes de Los Eames para Vitra.
En la cocina, diseñada por la interiorista, una de las paredes, el suelo y la encimera están cubiertas del terrazo Marmoreal de Max Lamb para Dzek Dzek. Las puertas son de madera exótica con detalles en latón, al igual que la campana.
Baño con bañera encastrada en mármol Arabescato.

no sigo un estilo ni las tendencias, solo mi intuición para comprobar si algo funciona. Lo más importante es el objeto en sí y, aunque sea pequeño, si es bonito y tiene alma encuentro el lugar perfecto donde ponerlo”, nos cuenta la interiorista Victoria-Maria Geyer sobre su manera de trabajar. Su propia casa, en el barrio de Ixelles del centro de Bruselas y en la que se unen antigüedades con iconos de los Eames o Alvar Aalto, no podía ser mejor muestra de su ecléctico pero personal estilo. Allí, esta alemana criada en la capital belga vive con su marido y sus tres hijos en una construcción de 1920 con cuatro plantas y 13 metros de fachada que precisó más de nueve meses de reforma para convertirse en lo que hoy es. “Tuvimos que hacer una renovación absoluta porque había sido una oficina y estaba en muy mal estado. Era oscura, compartimentada y lúgubre, con paredes por todos lados y habitaciones divididas”, recuerda. Tras la obra, sus 600 m2 han quedado repartidos en salón, comedor, cocina, una amplia escalera, recibidor y cuatro dormitorios con baño en suite, además de un aseo para invitados. ¿El nexo en común en todo ello? Las obsesiones decorativas de Victoria-Maria: los años 70 y la segunda mitad del XIX en Francia. “Todo en general es bastante setentero. Los colores, los muebles, las telas, los estampados.... Añadí elementos Segundo Imperio Francés porque creo que funcionan muy bien juntos. Hay algo más antiguo, como los muebles de marquetería, pero al final todo encaja”, explica. Aunque su estancia favorita es su habitación, en la que destaca la cama forrada con jacquard de Le Manach, en el salón hay dos piezas que son sus fetiches y que resumen todo a la perfección: la butaca brasileña de Percival Lafer y la lámpara de mesa del XIX con un cisne dorado, uno de los símbolos de Napoleón III. “Creo que lo más actual que hay son las fotos de los búhos de Franck Christen del salón —admite divertida —. No soy muy fan del arte contemporáneo, como tampoco lo soy del minimalismo, pero estoy abierta a todo”. Así, casi sin normas, en su refugio bruselense se mezclan el terrazo Marmoreal de Max Lamb para Dzek Dzek con el revestimiento mural de seda salvaje de Élitis que cubre todo el salón, y alfombras iraníes antiguas lindan con moquetas sofisticadas de Dimore Studio. “Me gusta que mis trabajos destilen vida; odio los lugares fríos. Por eso mezclo épocas y estilos. Cuando lo haces, un lugar tiene mucho más que contar”, concluye rotunda. www.victoria-maria.com

En el dormitorio principal, cama forrada con jacquard Ecailles de Le Manach, mesilla de José Leite de Castro, lámpara vintage con pantalla de seda salvaje, tapiz de Rosy Cartier de los años 80 y cuadro de Priscilla Bracht.
Me gusta que mis trabajos destilen VIDA porque odio los LUGARES fríos. Por eso mezclo épocas y estilos”.
V-M. GEYER
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