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Forbes - España

¿QUÉ HACE A UN CEO EXCEPCIONAL?

UNA CUALIDAD CONSIDERADA CRÍTICA POR LOS CEO EN EL CAMBIANTE ENTORNO ACTUAL ES LA DE DEMOSTRAR UNA ADAPTACIÓN PROACTIVA

Formar un equipo competitivo y funcional, diseñar una estrategia y lograr la rentabilidad es el trabajo de un consejero delegado, aunque no todos lo consigan. Pero, además, el CEO de hoy asiste desde su despacho a una dinámica corporativa de cambios acelerados en un entorno determinado por la aparición de acontecimientos y disrupciones que complican cualquier perspectiva estratégica de medio y largo plazo.

Entre los más selectos ejecutivos destacan aquellos que tienen que demostrar su talento en circunstancias adversas como el manejo de una quiebra, el reflotamiento exitoso de una empresa y posicionarla en el mercado, o los que, sin encarar un ciclo económico hostil o una compañía en dificultades, logran lo que se espera de ellos: dirigir la empresa con una estrategia consolidada que genere los más altos retornos gracias a una combinación de visión y de disciplina cimentadas en el tiempo. Pero ¿qué hace que un CEO sea excepcional, o un líder, es decir, una figura carismática para el equipo humano y el mercado?

“Es una combinación única de visión estratégica, capacidad de motivar y de fuertes valores. En España tenemos muy buenos ejemplos, como Amancio Ortega. En mi experiencia, el líder es aquel que sabe alinear a toda la organización hacia un objetivo compartido. Para lograrlo el CEO necesita saber definir bien ese objetivo y tener la capacidad de llevar a cada persona de la empresa hacia esa misión y esos valores corporativos. Y, yendo por delante: el ejemplo hace al líder”, señala a Forbes Antonio Núñez, consejero delegado de la firma de head hunters Parangon Partners, especialista en liderazgo de CEO, y ex alumno de Harvard.

Podría deducirse que los grandes CEO son como las trufas, pueden encontrarse dentro del jardín o fuera, pero todas son lo más parecido a un hallazgo, o un descubrimiento, que puede llevar al suculento resultado de batir el índice Standard&Poors 500, o de convertir una empresa de tamaño medio en un plato excepcional con un aliño inteligente.

La consultora McKinsey&Company ha tratado de definir al ‘CEO excepcional’ a partir de una muestra de casi 600 ejecutivos con una ejecutoria profesional de primer nivel entre compañías cotizadas en el S&P 500 en el período 2004-2014.

La decantación aplicada por la firma redujo al 5% el porcentaje de los más talentosos en función de su brillante gestión, y tras analizar y comparar datos la conclusión fue tan evidente como incontestable: ese 5% fue excepcional porque logró un retorno a los accionistas superior al 500% al del resto de sus colegas durante su mandato.

El escrutinio realizado por McKinsey también encontró otros datos: por ejemplo, que el 55% de los ‘excepcionales’ procedían de dentro de la empresa, si bien esta categoría de CEO tiene de media el doble de probabilidades de ser contratado fuera de la compañía que el promedio de la muestra, y aproximadamente 1,5 veces más que el otro 20% más selecto.

Según McKinsey, los CEO que son contratados externamente “tienden a sacar más ventajas de las palancas estratégicas que los que proceden de dentro […]”, aunque éstos “obviamente, pueden actuar con energía y lograr resultados excepcionales”, pero, la perspectiva de los primeros puede contribuir “a desafiar la cultura de la compañía con más objetividad y a superar la inercia de la organización que a veces limita la actuación de quien procede de dentro”, señala la consultora.

Hay otras claves en el perfil de un CEO que contribuyen a que alcance el éxito y que están relacionadas con su actitud y comportamiento en la toma de decisiones y hacia su equipo.

También cuenta la actitud

El personalismo está presente en su trabajo pero la labor de los profesionales que le rodean es también una parte de su éxito. “Al final la empresa es un conjunto de personas y el CEO es una más, con sus éxitos y fracasos, con sus preocupaciones, sus experiencias y sus sesgos. La gestión empresarial debe ser implementada por un equipo de personas, y el CEO que pone en su agenda a las personas y configura una organización con unos valores claros tiene mucho ganado para el éxito”, añade el consejero delegado de Parangon Partners.

La firma estadounidense ghSMART, especializada en servicios profesionales para dirigentes empresariales, destacó en un reciente artículo en la Harvard Business Review cuatro cualidades que pueden jugar decisivamente a favor de un CEO. En primer lugar, decidir con rapidez y convicción. Los consejeros delegados más decididos tienen 12 veces más posibilidades de ser más capaces en el desempeño de su cargo. En segundo lugar, compromiso con el equipo. Crear la confianza necesaria, aún cuando se genere situaciones incómodas –y sin rehuir el conflicto– para alcanzar los objetivos deseados. En tercer lugar, una adaptación proactiva a un entorno que cambia rápidamente, y que, según confesión de muchos CEO, es una cualidad cada vez más crítica para desarrollar su gestión. Se calcula que los ejecutivos que muestran esta capacidad tienen casi siete veces más posibilidades de éxito. Y, por último, los especialistas de ghSMART, destacan como la actitud más importante de un CEO la de generar confianza, tanto entre los inversores como entre los empleados: “los consejos e inversores aman una mano firme, y los empleados confían en líderes predecibles”.

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