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Lonely Planet - España

48 HORAS EN PARÍS

Notre Dame, la catedral gótica más famosa de París, y una de las más antiguas del mundo, sigue sorprendiendo al viajero por su imponente belleza y sus más de ocho enigmáticos siglos de historia DETALLE CENTRAL Propuesta gastronómica de Chez L’Ami Louis
El Centro Georges Pompidou alberga una de las mejores colecciones de arte moderno y contemporáneo del mundo. Y en su azotea, uno de los mejores restaurantes de la ciudad, Georges
La romántica y artística Place du Tertre está en la colina de Montmartre, muy cerca de la Basílica del Sagrado Corazón. Merece la pena visitarla los domingos por la mañana, cuando alcanza su punto álgido

“Si alguno de los dos muere –le dijo el marido a su esposa–, yo me trasladaré a París”. Siguiendo la palabra, y los pasos, de Sigmund Freud, nosotros también nos trasladamos hasta la capital de Francia, aunque en nuestro caso vaya a ser solo durante un fin de semana. Es viernes y tanto si se trata de una primera toma de contacto con la ciudad como si no, nadie debería dejar de visitar lugares tan importantes como el Arco del Triunfo que, construido por Napoleón, continúa siendo uno de los lugares fetiche que visitar en París. Ostenta el título de ser el mayor arco de triunfo del mundo y preside, imponente, una de las calles más famosas de París, la Avenue des Champs-Élysées. Tampoco se deben pasar por alto iconos como la Basílica del Sagrado Corazón, uno de los mayores emblemas para muchos parisinos, un rincón casi místico desde donde divisar la ciudad a nuestros pies. Algo que también se logra desde el Centro Georges Pompidou, puerta de entrada ficticia al barrio de Le Marais. Una visita al Pompidou es del todo obligada, como también lo es una cena o un cóctel en su restaurante Georges, situado en la azotea del imponente edificio que parece construido al revés. Desde Georges se obtienen algunas de las mejores vistas de la ciudad a la imponente Torre Eiffel. Pero antes de visitar “la vieja dama”, es de recibo hacer un alto en el camino para pasear, perderse y volverse a encontrar por el barrio de Le Marais. Y aunque la magia de esta bohemia parte de la ciudad no se pueda comprar, sí se puede disfrutar. Dos son los rincones que deben quedar destacados en cualquier hoja de ruta por el barrio: Les Philosophes, en el 28 de la Rue Vieille du Temple, perfecto para degustar un rico expreso por la mañana en un ambiente literariamente decadente; y Au Petit Fer à Cheval, ideal para degustar lo más tradicional de la gastronomía francesa. Este último es pequeño, ruidoso y más bien incómodo, pero nada de esto importa si hablamos de un templo foodie inaugurado a principios del siglo XX con una espectacular barra de madera en forma de herradura donde degustar un tierno filet mignon. Mezclado entre la tremenda amalgama de tendencias de Le Marais, sobresale el latido judío de este barrio abanderado por tiendas y restaurantes callejeros de rica comida kosher, como el falafel. Una parada interesante es el Museo de Arte e Historia Judía, en el 71 de la Rue du Temple.

De noche, el merecido descanso llega entre las acogedoras sábanas del hotel Le Cinq Codet, uno de los más contemporáneos de la orilla izquierda del Sena. Ubicado en el antiguo edificio de France Telecom, fue construido en la década de 1930 y está magistralmente restaurado por el aclamado diseñador Jean-Philippe Nuel. Le Cinq Codet está situado en un París más privado, el que se encuentra en el sofisticado distrito séptimo de la ciudad, a solo un paso de atracciones como Los Inválidos, el Museo Rodin y la Torre Eiffel. Con una arquitectura única, merece la pena plantarse delante del edifico para observar la simulada proa de un transatlántico que se eleva sobre los tradicionales edificios Haussmann que lo rodean. La Rive Gauche, elegante y culta, gobierna las entrañas de este moderno edificio donde todo parece encajar de forma natural, como la estupenda colección de obras de arte que se pueden encontrar por todo el establecimiento, incluidas fotografías de Jean-Pierre Porcher en el vestíbulo, así como muebles a medida de la talla de Elizabeth Garouste, Tom Dixon o Patricia Urquiola. A su vera, las boutiques de la Rue de Sèvres y las galerías de arte y diseño del distrito definen, más que un alojamiento, un estilo de vida. Y en un ámbito mucho más terrenal, son sus espaciosas habitaciones, sus enormes bañeras y su espectacular desayuno con auténtica bollería francesa lo que más se disfruta de este hotel que cuenta, además, con un jacuzzi al aire libre ubicado en el spa.

El visionario Franck Gehry revoluciona el uso arquitectónico del vidrio en la Fondation Louis Vuitton, creando un edificio luminoso, ligero, único e innovador que merece la pena visitar
Una de las instagrameables habitaciones de The Hoxton, el hotel ‘millennial’ ARRIBA La ‘brasserie’ Lipp; la Places des Vosgues (la más antigua de París)
París invita a deambular sin rumbo por sus calles y avenidas para toparse con tesoros gastronómicos y joyas arquitectónicas

Es sábado y toca un cambio radical de estilo y de barrio. Así es París. Por eso, en el corazón del parisino barrio de Saint-Germanin-des-Prés se asoman rincones icónicos como la clásica Brasserie Lipp, el bistró más francés de todo París. Un centenario local que lleva años acuñando la historia gastronómica de la ciudad con platos como sus blinis con salmón, la sopa de cebolla o el delicioso foie gras. La pequeña tienda de Pierre Hermé, donde comprar los más deliciosos macarons (en temporada, los hay hasta de trufa), no está lejos de la brasserie y sigue siendo, sin lugar a duda, el lugar donde elaboran los mejores y más característicos dulces de la ciudad.

The Hoxton es, además de uno de los hoteles más nuevos de la capital, uno de los más estilosos e instagrameables. Lo millennial gobierna en un antiguo edificio compuesto por 72 habitaciones complementadas por una brasserie urbana, un exótico bar de cócteles y una envidiable ubicación en la Rue du Sentier, en el segundo distrito de la ciudad, una antigua zona industrial que ha encontrado una nueva vida como centro de industria tecnológica de París. Este modernete rincón parisino es perfecto para tomarse el aperitivo antes de una comida casual en Rivié, su restaurante. Su steak tartar o su berenjena asada con miso son dos platos fundamentales en el rincón más hípster de la ciudad.

Un estómago satisfecho garantiza una tarde feliz, sobre todo si se disfruta en el Museo de la Fundación Louis Vuitton, una parada imprescindible en cualquier visita a París. Diseñado por Frank Gehry, la relación entre moda y arte nunca ha sido tan estrecha, todo gracias a Bernard Arnault, cuya pasión desmedida por lo bello ha dado lugar a este espléndido museo cuya construcción ha costado más de 100 millones de euros. Las instalaciones del Museo de la Fundación Louis Vuitton bordean el Jardín d’Acclimatation, un antiguo zoológico y parque fundado por Napoleón III (en el que Proust ambientó un capítulo de En busca del tiempo perdido). Una poderosa alianza entre lujo y arte que promete dar que hablar, y mucho. Y tras un largo paseo, la fiesta continúa en el corazón de Le Narcisse Blanc, donde el chef Zachary Gaviller gestiona con maestría una cocina contemporánea, orgánica y creativa elaborada a partir de productos rigurosamente seleccionados, y mayoritariamente biológicos. Largo recorrido el de este chef que desafía en el restaurante Cléo los cánones más franceses para ofrecer platos como el pichón asado con risotto, nabo y castañas o las vieiras escabechadas y servidas con membrillo. El toque más francés lo ponen cualquiera de sus postres y su espectacular carro de quesos, con referencias traídas de los rincones más característicos del país vecino.

Le Cinq Codet, un hotel contemporáneo repleto de obras de arte que disfrutar en cualquier rincón de este elegante establecimiento. DERECHA El chef Zachary Gaviller gestiona con maestría una cocina contemporánea que desafía los cánones de la gastronomía francesa
Le Marais, uno de los barrios más populares de París y de la gastronomía francesa

Compartir un domingo en París con Alain Ducasse y no morir en el intento es tan sencillo como reservar mesa en Aux Lyonnais, un fabuloso bistró de 1890 cuya gastronomía está inspirada en la región de Lyon. Aux Lyonnais es otro más, y tal vez hasta el mejor, de los restaurantes de Alain Ducasse, uno de los cocineros más famosos del mundo, y su socio Thierry de la Brosse, que a su vez es dueño de otro restaurante, L’Ami Louis, en Le Marais. Una alternativa muy razonable (34 € el menú, sin bebidas) a las exageradas propuestas de estrellas Michelin que Ducasse luce en el plaza Athénée u otros lugares de renombre, y una forma muy local de descubrir la auténtica vie parisienne.

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