Lo que cenas influye en cómo descansas de noche más de lo que imaginas. Si escoges los alimentos correctos sin excederte en las cantidades y aciertas con la hora de esa última comida del día, dormirás mejor.
A partir de las 6 de la tarde, la cafeína, el alcohol y los azúcares refinados pueden interferir en la calidad del sueño LIGERA PERO COMPLETA
Cenar en exceso y alimentos demasiado grasos o pesados (quesos, carnes rojas, embutidos, fritos, alcohol...) complica la digestión de noche e impide descansar. Pero también una cena muy frugal (yogur y fruta, por ejemplo) impide conciliar el sueño o provoca despertares nocturnos. Lo ideal es que sea ligera y completa, con proteínas magras (pollo, pavo, pescado...), carbohidratos complejos (arroz integral, pan integral...), grasas sanas en pequeña cantidad…
