Una investigación británica, publicada en la revista Pain, demostró que es posible “sentir” el dolor de otra persona. Mediante resonancias magnéticas, los investigadores hallaron pruebas de que las personas que dicen sentir el dolor ajeno tienen más actividad en las regiones cerebrales sensibles al dolor, cuando ven cómo lastiman a otra persona. El estudio ayudaría a comprender y tratar el dolor “funcional”. “Los pacientes con dolor funcional sienten dolor sin una enfermedad o una lesión que lo justifique”, explicó Stuart Derbyshire, de la University of Birmingham. Y añadió que estudiará si el cerebro de pacientes con dolor funcional responde a imágenes de lesiones como ocurrió en el estudio publicado.…