Muy seguido los constructos sociales, los convencionalismos con los que aprendimos a vivir y la influencia que ejercen en la mayoría, hacen que te olvides o dejes en segundo plano tus peculiaridades, experiencias e historia. Sin embargo, nunca fue más necesario saber qué te define como persona, quién eres y qué representas. Esto fortalece tu voz, te ayuda a elegir tus batallas, enfocarte y forjar tu camino.
Tu rompecabezas se completa al identificar tus ventajas, tu edge, lo que te hace diferente y al mismo tiempo, lo que te da valor. Para ello pregúntate: ¿con qué sueñas?, ¿qué querías ser de chiquita?, ¿qué deseos tienes?, ¿de qué personas has aprendido más?, ¿cuáles son los puntos de quiebre que te han llevado hasta donde estás?, ¿qué te inspira?, ¿qué actividades, hobbies,…