La primavera tiene algo de engaño. Brota la vida, se alargan los días, la luz parece prometer un tiempo nuevo… pero la historia, como bien sabemos, no siempre florece en paz. Este número de CLÍO se abre precisamente con esa contradicción: el renacer de la naturaleza frente a la persistencia de los conflictos humanos.
Nuestra portada nos lleva a uno de los escenarios más extremos del siglo XX: Stalingrado. No como una batalla más —que ya lo ha sido tantas veces en la historiografía—, sino como un espacio de resistencia total, donde la ciudad misma se convirtió en arma, en trinchera y en símbolo. Nos interesaba alejarnos del relato convencional para adentrarnos en lo más íntimo y brutal de aquel cerco: la vida cotidiana al límite, el hambre, la obstinación,…