HAY una persona especial en mi vida». Amelia Bono ha vuelto a recomponer su corazón, a reencajar cada pieza, cada tuerca y cada tornillito de su engranaje para que vuelva a latir con fuerza, pero, ya saben lo que pasa, siempre un muelle queda flojo y «las sonrisas se te escapan solas». Está enamorada. O ilusionada. O, sencillamente, contenta. Lo ha contado porque las buenas noticias se comparten. ¿Qué sentido tiene no poder gritar a los cuatro vientos —o redes sociales—que explotas de felicidad? Atrás quedaron los meses difíciles. Esos en los que uno tiene que poner en orden sentimientos, querencias, responsabilidades, recuerdos, pensamientos, deseos, incertezas, fracasos, esfuerzos, incomprensiones, prejuicios, rumores… Que dejar atrás quince años al lado de alguien con el que formaste una familia, una casa y un…
