La esencia humana
Hay tantos colores como personas en el mundo. La fotógrafa Angélica Dass captura esta diversidad con su proyecto ‘Humanae’, que reflexiona sobre la intolerencia, la raza y la discriminación. Un verdadero alegato a favor de la belleza del ser sin aditivos.

La artífice, Angélica Dass. ¿Su Pantone? El ‘7522C’.

Apenas tenía siete años cuando su profesora le mostró, por primera vez, un lápiz de color carne. «Yo estaba hecha de carne, pero mi piel era marrón y oía que la gente decía que yo era negra. Imagínate qué lío de colores tenía en la cabeza», recuerda Angélica Dass (Río de Janeiro, 1979), quien nació en una familia muy colorida, fruto del mestizaje de su país natal, Brasil. Con el tiempo fue consciente de que el tono de la piel, la cultura o la nacionalidad eran elementos capaces de levantar muros entre las personas. «Siempre he pensando que el mayor tesoro de la especie humana es su diversidad. Nos hace crecer y no hay que entenderla como algo que temer o despreciar». Y con esta idea en mente creó Humanae (humanae.org): un proyecto fotográfico en continuo movimiento que destaca los verdaderos colores de la humanidad y lucha contra la discriminación. Lleva más de 4.000 retratos compilados en cinco continentes, todos con el mismo formato y cada uno acompañado en su parte inferior de unos dígitos que se corresponden con el código preciso de las guías Pantone. Su infinita iniciativa sobre la que otros se miran, se identifican, reflexionan y debaten ha estado presente en diferentes escenarios: desde la sede de la Unesco en París hasta el Foro Económico Mundial de Davos, pasando por colegios, foros científicos, la portada de la revista Foreing Affairs y las charlas TED.

En tu trabajo, ¿qué es fundamental?

Celebrar la diferencia y dejar de deshumanizar a las personas por su apariencia. Cambiar esto requiere esfuerzo y una sociedad que de verdad quiera hacerlo. Hay muchos seres humanos en este planeta que nunca encajarían en esta única narrativa del color carne.

¿Cómo es tu proceso?

Hago los retratos sobre una base blanca. Cojo un cuadrado de 11 píxeles de la nariz y ese es el color que después coloco en el fondo final. La elección de esa zona del cuerpo es intencional, es la primera que cambia cuando tomamos el sol, por ejemplo. Luego busco su tono correspondiente en la escala Pantone. Han posado desde recién nacidos hasta mayores con más de 95 años. Ante el objetivo son todos iguales. Sin clase social, sin religión, sin condiciones. Sin artificios.

¿Cuál dirías que es tu propósito?

Abrir un diálogo, generar un cambio en el discurso ante la discriminación, sea del tipo que sea, y demostrar que no existen las razas, que somos una, que somos humanos y lo esencial es el respeto. Más tarde entraremos en discusiones sobre cómo gestionar las diferencias, porque las hay y son fundamentales. Es lo que nos hace ser únicos. Por eso cuelgo las fotos online, para que el mensaje tenga un mayor alcance. Son una herramienta para empezar esta conversación, ya que una imagen así conecta mejor con el corazón y con el cerebro.

Llevas 8 años con el proyecto... Si echas la vista atrás, ¿qué ves?

Diferencias y similitudes. Un espacio donde puedes interpretar a cada uno como un individuo único y, a la vez, como parte de un colectivo.

¿Hasta cuándo durará Humanae?

Siempre me pregunto cuándo lo terminaré. ¡Creo que jamás! Sería ideal que los más de 7.000 millones de habitantes de la tierra se pusieran delante de mi cámara y se viera el mundo así: igual.

FOTOS: EDU LEÓN / MARIAN LEÓN / D.R.

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ELLE España - Agosto 2020

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