El (segundo) regreso de lo hippy
Y como la contracultura de los años 60 regresó a la moda masculina.
(FOTOS: CORTESÍA.)

ERA ENERO y bajo los cielos grises de París, los hijos de las flores emergieron. Corrieron entre una ligera llovizna en pantalones de patchwork y sandalias. En cuero, tejido, pana y suéteres. Usaron bufandas, túnicas y joyería en cuentas, guantes de jardinería y chanclas de plástico, atuendos basados en las generaciones que vinieron antes de la nuestra.

Esta fue la segunda colección para hombres de la diseñadora estadounidense Emily Adams Bode (pronunciado “bo-dee”). Los grandes temas en el repertorio de hombre otoño/invierno 2020 incluían cuero histriónico, sastrería resbalosa y lanas, pero la vibra de Bode es orgullosa y elegantemente… lejana. “No hago muchos moodboards”, explica en el teléfono desde Nueva York, con voz lenta pero segura. “Por lo general empiezo la colección con un montón de telas que me inspiran, técnicas vintage, ya sabes…”.

Preseleccionada en la lista de finalistas para el prestigioso LVMH Prize for Young Fashion Designers del año pasado, Bode se destacó a través de su ropa vintage con toques estadounidenses: alrededor de 40% del stock está hecho de telas antiguas. Tienen “una verdadera historia intrínsecamente femenina”, asegura. “Suele ser ropa hecha por mujeres para el hogar —acolchado, reparado, appliqué—… muchas técnicas históricas que de otra forma no se utilizan mucho en la ropa, sobre todo en la de hombre”.

“La gente se siente extrañamente cómoda cuando usan la marca”, explica Bode. Sus clientes la contactan para contarle que se quedan dormidos con las chamarras puestas. Hay una nostalgia nublosa con sus prendas. A diferencia de la ropa de calle, de deporte, lo hecho a la medida, los pants o lo que sea que la gente ame ahora, lo suyo no hubiera estado fuera de lugar en Woodstock o Glastonbury (antes de que fuera “Glasto!”); pero Bode no está sola: su marca reside en lo más alto del tótem de diseñadores que minan los colores, culturas y contraculturas étnicas de los sesenta y setenta.

Basada en Brighton, la compilación de prendas producida éticamente de Story mfg se acompaña de un manifiesto escrito: “Nuestros productos están diseñados para beneficiar a la Tierra, a nuestros consu- midores y a la gente con quien trabajamos. Creemos que la moda puede ser una forma de activismo social y que Story mfg puede ayudar a crear un futuro más positivo”.

Jonah Hill usando una t-shirt de Online Ceramics; dos outfits sesenteros de Bode; Nanushka; más estilo Summer of Love de Bode; Etro; Bode; Story mfg.

Una chore jacket pintada a mano, tejida con un champiñón y símbolos de paz y hojas de cáñamo —reminiscencia del famoso traje Nudie, de Gram Parsons—está hecha de algodón orgánico y “teñida bajo el sol con sales de la tierra”. El Polite Pullover va en pana naturalmente teñida con corteza de madder y babul y decorado con detalles tejidos a mano.

En Los Ángeles, Online Ceramics toma el crédito por gran parte del boom de prendas teñidas al estilo “tie-dye”. Entre otras cosas, hicieron playeras teñidas con esa técnica con gráficos chiflados, muy “trippy”, y slogans populares entre la ropa de calle juvenil y sus varias deidades, como el actor Jonah Hill o Quavo, del trío de rap Migos. Online Ceramics ha oficializado la mercancía para Dead & Company (la banda que compensó a los sobrevivientes de Greateful Dead y a John Mayer), pero también puedes comprar playeras raras y sudaderas sin afiliación musical alguna.

La tendencia por tonalidades psicodélicas y formas sesenteras cruzó hacia la moda mainstream. La colección primavera/verano 20 de Etro luce ponchos mexicas, chamarras de cashmere y hasta collares atrapasueños: muy a la Crosby, Stills & Nash. El director creativo de Loewe, Jonathan Anderson, envió a las modelos a la pasarela en túnicas con toques de culto, mocasines y flores en el pelo.

“La gran diferencia entre los años 70 y ahora es que se siente como el regreso a cosas artesanales, especiales, nostálgicas y únicas”, asegura Bruce Pask, director de ropa masculina de Bergdorf Goodman. “No necesariamente un movimiento emblemático per se, como durante The Summer of Love, sino una apreciación elevada de un estilo nostálgico con enfoque especial en la sustentabilidad”.

Y también es profético: el consumo innecesario tiene mala reputación ahora, y Bode está para los fashionistas librepensadores. “Creo que ya hemos visto un cambio”, confía. “Pienso que nuestra marca permite a la gente ver diferentes materiales y entender qué significa preservar algo, o qué representa la historia de una pieza o un textil y observarlo como algo valioso”.

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Esquire México - JUNIO 2020

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JUNIO 2020