LAS OPORTUNIDADES DEL CAMBIO CLIMÁTICO
SE EMPIEZAN A IDENTIFICAR OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN NUNCA VISTAS ANTES PARA LOGRAR AVANZAR EN LA DESCARBONIZACIÓN DEL PLANETA.

Se puede detener el cambio climático? ¿Puede mitigarse el crecimiento de las emisiones de carbono, que ya alcanzan las 53,5 gigatoneladas (Gt) por año, el nivel más alto en la historia humana? Estas y otras preguntas más o menos parecidas, más o menos recurrentes, acompañan a una gran parte de la población mundial que asiste con estupefacción a los frecuentes acontecimientos medioambientales atribuidos al cambio climático. La respuesta es afirmativa, pero exige un esfuerzo inversor y tecnológico gigantesco. Un equipo formado por más de 50 economistas del banco de inversión estadounidense Morgan Stanley, y de analistas y estrategas, estima que es posible reducir las emisiones de carbono procedentes de la producción energética (la principal porción de emisiones de CO2) utilizando cinco tecnologías de descarbonización: energías renovables, vehículos eléctricos, hidrógeno, captura y almacenamiento de carbono (CCS) y biocombustibles.

Beneficios billonarios

El objetivo ’cero emisiones’ no pinta nada fácil, pero podría ser alcanzable con una inversión de 50 billones de dólares (45 billones de euros) de aquí a 2050 en tecnologías que permitirían eliminar 25 gigatoneladas (1Gt=1.000 millones de Tm) anuales hasta dicha fecha. “El coste económico para descarbonizar es sustancial, pero hay oportunidades claras para reducir las emisiones y el beneficio por elegir el camino correcto también podría significar un retorno significativo sobre la inversión”, afirma Jessica Alsford, jefe de Investigación en Sostenibilidad de Morgan Stanley.

Esos retornos están cuantificados en una horquilla de entre los 3 y los 10 billones de dólares (2,7–9,0 billones de euros) antes de intereses e impuestos, pero conseguir una reducción tan significativa de carbono representaría un espectacular avance humanitario, además de su nada desdeñable valor económico. El estudio señala, sin dar detalles, que parte de las inversiones procederán de los propios estados.

Como quiera que la principal fuente de carbono proceda de la producción energética, el mayor esfuerzo tecnológico deberá dirigirse hacia las energías renovables, especialmente la eólica y la solar. “Para estar en el camino de un escenario de 2 grados centígrados, las energías renovables deben generar alrededor del 80% de la energía global para 2050”, señala Stephen Byrd, de la Universidad de Boston y Director Gerente de Morgan Stanley. Dado que la generación de energía con combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) aún representa aproximadamente el 65% de la generación de electricidad, este sector tiene el mayor potencial de disrupción. Para alcanzar los objetivos de reducción de carbono en 2050 se necesitaría invertir 14 billones de dólares (12,6 billones de euros) para crear los 12.000 GW requeridos de capacidad renovable adicional, según Morgan Stanley.

Capturar y almacenar el carbono

Un tercio de la energía mundial todavía procede de plantas alimentadas con carbón. Capturar y almacenar las emisiones altamente contaminantes de esas plantas exige una tecnología cuyo papel es central para el objetivo de una atmósfera libre de emisiones. Para lograrlo, más de 1.700 plantas de carbón tendrían que modernizarse con esta tecnología, creando otra vía para los inversores. Además, se estima que hay más de 200.000 MW de capacidad de generación a carbón en construcción a nivel mundial. Aplicar la tecnología necesaria exigirá alrededor de 2.500 millones de dólares (2.300 millones de euros) hasta 2050

LA TECNOLOGÍA QUIZÁ SEA CAPAZ DE HALLAR SOLUCIONES A LA AMENAZA CLIMÁTICA, PERO EL ESFUERZO INVERSOR Y POLÍTICO SERÁ ENORME

Los biocombustibles llevan utilizándose desde hace décadas por sus menores niveles de emisiones. Su uso es más común en el transporte por carretera, pero técnicamente pueden ser viables para la aviación y el uso marítimo. Morgan Stanley estima que aproximadamente el 4% de los combustibles de transporte global provendrá de biocombustibles en 2030. A más largo plazo, contar con la capacidad suficiente de biocombustibles para lograr el objetivo del Acuerdo de París requerirá una inversión de aproximadamente 2.700 millones de dólares (2.400 millones de euros) para 2050.

De otro lado, la regulación cada vez más estricta y la innovación están impulsando el uso de los vehículos eléctricos, sobre todo en Europa y China. Adam Jonas, jefe del equipo de investigación de Global Auto & Movilidad Compartida del banco de inversión, pronostica que Europa podría tener el nivel más alto de penetración de estos vehículos debido a los límites regulatorios de emisiones de CO2, y a la zaga irán China e India. Estados Unidos tiene un retraso de entre 5-10 años en ventas de vehículos eléctricos.

Ambiciones para el hidrógeno

El interés por el hidrógeno es una tendencia relativamente reciente, sin embargo, podría ser un facilitador clave para la des-carbonización en la industria, el transporte y la generación de energía más allá de 2030. Según Morgan Stanley, el hidrógeno limpio no es hoy una tecnología comercial que contribuya a la descarbonización, pues requiere de combustibles fósiles para su producción (‘hidrógeno azul’). Sin embargo, existe un creciente interés en el ‘hidrógeno verde’ que utiliza en su lugar energía renovable. El aumento del hidrógeno verde podría abrir una gama de aplicaciones desde el transporte hasta el almacenamiento de energía, y ayudar a varios sectores a alcanzar sus objetivos de descarbonización. “Si bien las perspectivas a largo plazo para el hidrógeno son interesantes, hay una serie de desafíos a superar en el corto plazo”, advierte Byrd. El reto tecnológico es mayúsculo, como lo es también el de no hacer nada: entre 10 y 20 billones de dólares (9–18 billones de euros) menos de crecimiento mundial para 2100 y un coste aún mayor para el ser humano.

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Forbes España - Febrero 2020

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