ARTE Y FOTOGRAFÍA BELLEZA EN TIEMPOS DE DUDAS
Un libro rinde tributo a la obra de ROBERT MAPPLETHORPE, cuyas imágenes ofrecen algo de armonía en estos días desacordes. Hablamos con MARK HOLBORN, editor del título, sobre el legado del artista americano.
En la imagen de la página anterior, Andy Warhol fotografiado por Robert Mapplethorpe en 1986. Aquí, el modelo Phillip Prioleau en 1979. A la derecha, la bandera de EE UU vista por Robert en 1977.

VIVIMOS DÍAS DE INCERTIDUMBRE. De miedo y dudas. De no saber qué demonios nos deparará el mañana. De ver cómo nuestro modus vivendi se ha visto alterado de tal manera que hoy nos parece un recuerdo borroso de una época lejana. No podemos escapar de la realidad (es hora de ser fuertes y valientes, amigos), pero sí calmar nuestro espíritu rodeándonos de belleza y de cultura. De libros, de discos y de películas. De arte y de fotografía. Del legado, por ejemplo, de Robert Mapplethorpe (Nueva York, 1946 - Boston, 1989), un artista necesario para entender una época convulsa como la que estamos viviendo hoy. "Estoy respondiendo estas preguntas en plena pandemia vírica", nos cuenta el prestigioso editor Mark Holborn, autor de Robert Mapplethorpe (publica Phaidon), un libro en formato de lujo que rinde tributo a la obra de uno de los fotógrafos más prestigiosos y relevantes del siglo XX. "La última vez que viví una situación de riesgo sin precedentes fue durante el punto álgido de la crisis del sida, de la que Robert fue víctima. Estos eventos terroríficos y penosos que nos ha tocado sufrir van a tener consecuencias en nuestras vidas así como aquéllos las tuvieron en la vida de Robert. Revisitar su obra nos puede ayudar a entender la relación difusa entre amor, dolor e intimidad en días difíciles".

Mapplethorpe produjo una obra fotográfica que definió un periodo particular -los años 70 y 80- de la historia de Nueva York. Su legado, no obstante, va mucho más allá. "Ésta es la colección más completa y actua- lizada de su obra en los últimos 25 años. Revisándola con Dimitri Levas [amigo íntimo y asistente de Robert], llegué a la conclusión de que estás imágenes seguirán impactando dentro de otros 25. Robert tiene capacidad para ofrecer imágenes desafiantes, elegantes y honestas. Fue capaz de registrar cada aspecto de nuestras vidas, desde el horror hasta la belleza sublime. Ésa fue su magia, la que va a hacer que su trabajo se siga apreciando en décadas venideras", explica Holborn.

Criado en un entorno católico, Robert Mapplethorpe se estableció en Brooklyn a mediados de los 60 para estudiar Arte. Allí conoció a Patti Smith, con quien compartió piso y cama. Como tantos otros, Robert se dejó llevar por la escena underground de Nueva York y terminó formando parte de la generación de artistas que le dieron una nueva luz a la ciudad durante las décadas de los 70 y 80. Fue una estrella, como también lo fueron y lo son Andy Warhol, Lou Reed, Debbie Harry o la propia Patti Smith. Asumió su rol y ofreció su talento al servicio de una ciudad que vibraba por entonces como ninguna otra. "En su estudio se citaba la corte artística de la época. Sus retratos y su capacidad para proyectar a sus protagonistas bajo una luz única le dieron una nueva perspectiva al concepto de fama. Richard Avedon e Irving Penn eran la vieja guardia. Warhol influyó sobremanera en Mapplethorpe y ambos cambiaron las reglas del juego. Pero Patti siempre fue algo más. Robert y ella vivían juntos y mantenían una relación íntima que daba lugar a imágenes que exudan amor. Es fascinante observar a Patti a través de la lente de Robert. De algún modo, ambos trascienden el paso del tiempo".

Patti Smith y Robert Mapplethorpe cruzaron en repetidas ocasiones los límites entre lo femenino y lo masculino, lo que hoy conocemos como una transgresión de género: "En realidad, sólo estaban siendo fieles a sí mismos y a su propio sentido de cambio de identidad. Eran jóvenes y su mundo estaba en un constante estado de transformación. Ellos pueden haber inspirado a diferentes generaciones en cuanto a la búsqueda de la propia identidad porque todos necesitamos referentes; sin embargo, no creo que fuesen abanderados en favor de la libertad sexual. De hecho, expresarse a través de la fluidez de género ya era frecuente en aquella época. Es más, creo que fue Bowie quien dio el primer gran paso hacia delante en este sentido".

Autorretrato de Robert Mapplethorpe (1980). A la derecha, Patti Smith en 1987.

En su propia búsqueda sexual [durante su relación con Patti Smith se declaraba bisexual; con el tiempo asumió que en realidad era gay], Robert encontró un lugar en la escena sadomasoquista de Nueva York para desarrollar su trabajo: "De aquella etapa tenemos una serie de pie- zas inolvidables. Salvo Diane Arbus, nadie había logrado desafiarnos a nivel psicológico con tanta profundidad como lo hizo Robert. Él condujo a muchas personas a lugares en los que nunca habían estado. En cierto sentido, él fotografió lo que era parte de su vida y se lo ofreció al mundo. Aquella búsqueda le pudo haber llevado a la muerte, de hecho. Acercarse a las fronteras de uno mismo es un acto heroico en cualquier contexto. Volver de allí con evidencias de lo vivido es otro logro. Pero lo que le convierte en único fue hacer posible que esas evidencias se ajustasen a los mismos códigos estéticos que aplicaba, por ejemplo, a un bodegón floral".

Porque más que sus retratos de amigos y celebridades, la mayor fortaleza de Robert reside en la exploración del cuerpo humano y su relación con la naturaleza, y en sus imágenes conceptuales. "Su acercamiento al hombre proporciona un punto escultórico a la piel y los músculos. Robert consigue convertir la carne en piedra. Deseaba que la forma humana se ajustase a la geometría y viviese dentro de sus propias construcciones geométricas. Esta fórmula tiene siglos de precedentes histórico-artísticos en cuanto al uso de sombras que recorren los hombros o el torso del modelo como lo harían sobre una estatua, por eso creo que Robert fue más formalista que humanista. Asimismo, la relación entre sus exquisitas fotografías de flores y las del cuerpo humano es abiertamente sexual. A través del ojo de Robert, por ejemplo, el capullo de una rosa representa la punta del pene. Para él, la naturaleza tiene un significado profundamente sexual", nos explica Mark Holborn, quien reconoce asimismo que esta manera de entender el arte alejaba a Mapplethorpe del ámbito de la fotografía convencional y lo acercaba al de las galerías y centros de vanguardia: "Era un extraño en el mundo de la fotografía. En realidad, él pertenecía a un lugar mucho más amplio. Su educación estaba regida por ilustradores como Fred Holland Day, cuyo trabajo se remonta al siglo XIX; o por fotógrafos experimentales como Edward Steichen, Adolphe Braun o la propia Arbus. En este sentido, él ofrecía un punto de vista anacrónico. Simbolizaba una fuerza distinta. Mientras tomaba fotos a Holly Solomon o Iggy Pop, pensaba en la composición de un arreglo floral o en la luz de un antro. Tenía talento, pero también amplitud de miras al margen de convencionalismos".

I ’ ROBERT MAPPLETHORPE*

Conformado en colaboración con la Fundación Robert Mapplethorpe y prologado por Patti Smith, este volumen es el más completo y actualizado tributo a la obra del artista americano de los últimos años: 250 imágenes -230 en riguroso blanco y negro y 20 en color- entre desnudos, escenas cotidianas, retratos y autorretratos, bodegones y arreglos florales. Edición deluxe cubierta por un estuche de tela; disponible ya en preventa por 175 euros. Edita Phaidon.

FOTOGRAFÍAS: THE ROBERT MAPPLETHORPE FOUNDATION. CORTESÍA DE PHAIDON.

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GQ España - Mayo - Junio 2020

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