DEL LUJO
Desde los opulentos tocados de Maria Antonieta hasta el tesoro maya, el lujo se crea y se transforma de acuerdo con la línea del tiempo en la que vive.

La ostentación que la palabra “lujo” representa nos lleva a imaginar objetos de gran valor monetario. Si bien es cierto que dicho vocablo representa dinero, el verdadero significado es más profundo de lo que la superficie nos muestra. Me gusta poner el ejemplo del iceberg, en donde si estás en altamar lo único que logras ver es la punta, mientras que, por debajo de las olas y la corriente, se encuentran formaciones imponentes que posiblemente nunca imaginamos estuvieran allí. Tuve la oportunidad de entrevistar a Alberto Jasso, creador de The One Luxury Event, quien no sólo es experto en el tema, sino que también comparte la filosofía de que el lujo es una experiencia lúdica que basa sus cánones en lo que siente la persona al momento de vivirlo. “Es algo que te genera emociones”, afirma Jasso, “si comparamos el amor con la misma vivencia del boato, primero debes sentir que la persona te provoca sentimientos positivos”, concluye. Y es que no todos tenemos una misma respuesta para la pregunta ¿qué es el lujo para ti?, muchos responderían “¡viajar y conocer lugares memorables!”, mientras que otros dirán que lujo es quedarse en casa disfrutando de un tinto de verano en una tarde soleada.

De acuerdo con Jasso, el lujo es una lista fiable del subconsciente, que pasa por distintos procesos cognitivos hasta llegar a la parte reptiliana de nuestro cerebro, haciéndonos desear eso a lo que nosotros llamamos riqueza. Pongamos en la mesa el ejemplo de las nuevas generaciones, las que, si bien no buscan ya un resort de cinco estrellas, sí están al pendiente de las nuevas aperturas de hoteles boutique que, además de ofrecerles disfrutar de una aventura inolvidable, también se encuentran llenos de arte, cultura y, por supuesto, calidad en el servicio.

“EL LUJO SE DESCRIBE COMO UNA LISTA FIABLE DEL SUBCONSCIENTE QUE PASA POR DISTINTOS PROCESOS COGNITIVOS”

En la economía, de acuerdo con el analista Raúl Alfaro, la función principal del lujo es conservar ciertas tradiciones. Por ejemplo, Rolex es una empresa devota a invertir sus utilidades en la cultura, al buscar siempre detallar la opulencia en el estilo de vida y no únicamente en el sentido material. “El lujo es algo que se aprende con lo que se convive desde la cuna”, afirma Alfaro, “forma parte de tu entorno desde que eres niño. Es un lenguaje”, concluye. La riqueza se toma como un debate constante entre sí, su filosofía es sólo material o también se vive por medio de emociones; sin embargo, todo a lo que nosotros llamamos lujo tiene un trasfondo intangible. Como conclusión, se trata de explorar necesidades que se tornan deseos y que terminan en experiencias que siempre nos dejarán con ganas de más.

FOTOGRAFÍAS: JEFFREY WESTBROOK Y CORTESÍA HEARST MAGAZINES INTERNATIONAL. TEXTO: AMELIA ROSALES.

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