TO BE OR NOT TO BE AN OPTIMIST
Hemos recorrido medio planeta en busca del único ser humano con arrestos para reírse de todo esto. ¿Será Ricky Gervais?

El cómico inglés nos ha convencido de que todo va a ir mejor.

«Actor, músico, escritor, director y sobre todo cómico, Ricky Gervais (Reading, Inglaterra, 1961) saltó a la fama internacional con la serie The Office, que enseguida tuvo su versión americana. Siguieron Extras, An Idiot Abroad y Derek, alguna película como David Brent: Life on the Road y muchos monólogos, como su reciente espectáculo Supernature. Gervais se ha granjeado la mayoría de sus filias y sus fobias a raíz de sus polémicas presentaciones en las galas de los Globos de Oro. El 24 de abril estrena en Netflix la segunda temporada de su serie Afterlife, en la que encarna a un hombre cuya esposa ha fallecido recientemente y que se enfrenta a una vida que a él le parece carente de sentido. Tras el cinismo y la misantropía se esconde un duelo existencial que en realidad es un canto a la vida, a la alegría. Hablamos con él por teléfono –confinado en su casa– sobre probablemente su serie más humana e íntima.

ESQUIRE: ¿Qué acogida tuvo la primera temporada de la serie?

RICKY GERVAIS: Bestial, mucho mejor que ningún otro de mis trabajos anteriores. He recibido montones de cartas de personas que habían vivido algo similar. Muchos me han parado por la calle para darme las gracias por haberles hecho reír en un momento difícil.

ESQ: ¿Por qué gustó tanto?

RG: Todos, a medida que crecemos, nos enfrentamos a más pérdidas. De pronto aparece una serie que es divertida, humana y sincera, pero que trata sobre algo que no se ve mucho en la ficción: el duelo. La gente se identifica con esa franqueza que ven en la pantalla, reconoce emociones, se ríe y por eso gusta a mucha gente, incluso a la que yo no le caigo nada bien.

ESQ: ¿Por qué siempre hace sol en esta serie?

RG: La pintoresca ciudad imaginaria, Tambury, y los días soleados son el contrapunto perfecto al oscuro estado anímico en que se encuentra Tony. Si eres infeliz, si estás deprimido, da igual el lujo y la belleza que te rodeen: no te llega.

ESQ: ¿Cómo es su personaje?

RG: Mi personaje se parece bastante a mí, tiene muchas de mis opiniones y gustos: los dos odiamos el ruido, la superstición y amamos a los animales. A él le pasa como a mí, le es fácil abrirse con un extraño. Soy un optimista, creo en la amabilidad y en la humanidad de las personas. Habrá muchos idiotas, pero a la hora de la verdad, todo el mundo tiene un mínimo de bondad.

ESQ: ¿Cómo es esta temporada?

RG: Es más humorística, pero a la vez también mucho más triste. Es más humana y compleja, con una trama llena de sorpresas.

UN BUEN TIPO

Gervais no es un hombre superficial, su humor es profundo y su compromiso sólido. Detrás de personajes a veces tiernos, otras patéticos, pero siempre hilarantes, se halla una persona de firmes convicciones.

ESQ: Es ateo convencido y un hombre de ciencia. ¿Utiliza sus intervenciones para hacer a la gente reflexionar?

RG: Soy cómico, mi labor es hacer reír, pero también representar el mundo, mostrarlo, porque de verdad creo que cuanto más conozcas, más interesante es la vida; la gente me parece fascinante, la naturaleza humana es lo más. Me maravillan la antropología, la psicología, el arte. Somos seres maravillosos, capaces de cualquier logro, pero también destructivos y malvados. Y todo eso no siendo más que simios; eso sí, con un poder extraordinario, pero solo somos monos evolucionados.

ESQ: Es un ferviente defensor de los derechos de los animales. En España hay mucha gente que considera las corridas de toros un arte, una tradición.

(FOTOGRAFÍA CHARLEY GALLAY/DAVE J. HOGAN)
“Somos monos evolucionados con un poder extraordinario”

RG: Sí. Primero, que sea una tradición no quiere decir que esté bien: sacrificar niños para hacer felices a los dioses o la esclavitud también eran tradiciones. Segundo, para mí eso no es arte en absoluto. Tercero: tampoco es un deporte, porque los deportes son justos. El toreo no es más que un acto de crueldad con el que nadie debería disfrutar, lo mismo que sucede aquí con la caza del zorro. Solo es tortura animal gratuita.

ESQ: En estos días un poco apocalítpicos muchos se preguntan cuál es el sentido de la vida. ¿Usted?

RG: Bueno, estamos aquí como de vacaciones, durante unos años, los que sean. Nadie nos ha preguntado si queremos o no estar vivos. Pero, ya que estamos aquí, hay que aprovechar la vida al máximo, y eso significa llenar tu vida y la de otros con la máxima felicidad y el menor dolor.

ESQ: Si pudiera cambiar algo del mundo, ¿qué sería?

RG: Me gustaría que la gente abandonara las supersticiones, las mentiras, y se diera cuenta de que no estamos por encima del reino animal, sino que somos parte de él. De hecho, somos mucho menos importantes. Somos menos importantes que las abejas… Si la humanidad se extingue, el planeta sigue; pero si lo hacen las abejas, no hay futuro.

ESQ: ¿Cómo le gustaría que le recordaran?

RG: No sé, no me importa mucho. Supongo que como un buen tipo con sentido del humor que trata con respeto a los animales.

ESQ: ¿Tiene alguna máxima que rige su vida?

RG: Le gente se preocupa mucho, es demasiado competitiva. Prefiero vivir según el “haz lo que quieras, sin hacer daño a nadie”.

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Esquire - España - Mayo 2020

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Mayo 2020