COLECTIVO AHUEJOTE REACTIVACIÓN DE CHINAMPAS EN XOCHIMILCO
Los canales de Xochimilco son testigo de la historia de México. Antes de la llegada de los conquistadores, los mexicas habían construido el corazón de su imperio sobre el agua. La abundancia de pantanos y humedales propició la creación de las chinampas y el ingenio de los habitantes del Valle de México los llevó a utilizar los elementos a su alrededor, como los ahuejotes, para mantener los jardines flotantes fijos. Estos árboles ahora nombran un proyecto comunitario decidido a reactivar el cultivo en chinampas de Xochimilco.

Colectivo Ahuejote es una ONG que trabaja con productores del centro de Xochimilco y el pueblo de San Gregorio Atlapulco, fundada por Raúl Mondragón, coordinador general, y David Flores, coordinador comercial, quienes inspirados por el sistema de agricultura ecológica de la chinampa y sus beneficios para la comunidad, decidieron trabajar con el productor local, Felipe Capultitla. Han activado exitosamente una cadena de producción basada en esa antigua técnica de cultivo hasta llegar al consumidor. La idea a largo plazo del proyecto es reunir a un colectivo de agricultores en torno a este sistema para abrirles paso en el mercado de productos agrícolas.

El abandono paulatino del trabajo chinampero se fue dando de manera lenta y la integración de Xochimilco al área urbana de la Ciudad de México ha ido cambiando el uso y sentido de los canales y espacios flotantes. Xochimilco se ha vuelto una atracción turística más que una zona de producción agrícola. Desde 1922, cuando se abrió el primer embarcadero con fines turísticos, el número de visitantes no ha dejado de crecer: reciben alrededor de un millón 200 mil visitantes anuales y el número de trajineras aumenta de acuerdo a la demanda. En 1972, la Asamblea General de la Unesco aprobó la convención de Patrimonio Nacional para Xochimilco; aun así, la explotación turística de un sitio patrimonial no ha cambiado ni mejorado las condiciones de los canales.

David Flores nos da detalles sobre la situación actual de la zona: “De las, alrededor de 2,000 hectáreas de Xochimilco, solo el 20% se utiliza para agricultura y de ese 20% que están disponibles para agricultura, solo se utiliza el 10%. Muchas chinampas están abandonadas o se les ha dado otro uso que no es el de la agricultura, las hicieron campos de futbol, jardines de eventos o baños”.

También nos cuenta cómo, hace tres años, Colectivo Ahuejote echó raíces en Xochimilco: “Raúl Mondragón siempre ha vivido en Xochimilco y se interesó por ver qué estaba pasando aquí. Empezó a investigar y expuso todo lo que sabía en un congreso en Alemania, donde se hablaba de la agricultura tradicional de cada país. Cuando regresó, buscó a un productor con quien trabajar para empezar la reactivación del área”.

A pesar de que había familias que nunca abandonaron la práctica agrícola y la comercialización de sus productos, el modelo de venta no era óptimo, como nos cuenta Pedro Capultitla, quien heredó de su padre, Felipe, el trato directo con Colectivo Ahuejote: “Cuando ellos llegaron con mi papá solo teníamos una chinampa trabajando al cien, ahorita ya tenemos cuatro. Yo lo que buscaba era mercado porque hay verdura que te la pagan muy barata. Con nosotros las verdolagas están ahorita a $100 pesos y en la Central de Abastos bajan a $50 o $30 pesos según cómo se muevan.

Ahora, en vez de sembrar 10,000 lechugas, sembramos mil, pero tenemos la ganancia de las 10,000 porque muchas veces teníamos pedidos que luego nos los cancelaban y, dime: ¿qué haces con 10,000 lechugas?”

Colectivo Ahuejote llegó a crear un modelo en conjunto con los productores. “Lo que hacemos es llegar a una chinampa baldía y preguntamos si les interesa que la reactivemos. Si están interesados, empezamos a trabajar en el proceso de limpiar, barbechar, abonar y sembrar; además de la comercialización, estamos involucrados en todo el proceso de reactivación”, relata David. Todas las ganancias del Colectivo Ahuejote se reinvierten en las chinampas, “También en material y herramientas. Mejoramos los ingrersoss de los agricultores y nos aseguramos de que sea justo”.

La relación de Raúl y David con la comunidad de Xochimilco fue difícil al inicio. La comunidad está acostumbrada a que muchas veces les hagan promesas que después no se cumplen. Sin embargo, ellos siguen tan comprometidos como lo estaban hace tres años: “Lo que nos diferenció de otros que han llegado es que empezamos a trabajar con los productores directamente. Agarramos el azadón, que Felipe nos enseñó a usar, y nos veían ahí dándole a la chinampa y sudando. Creo que eso fue lo que más los motivó porque no solo llegamos a dar dinero y nos fuimos, estuvimos junto a él y Pedro. Ahora seguimos viniendo una o dos veces a la semana a trasplantar, sembrar, desherbar y cosechar. Igual aprendimos a remar y eso les gustó mucho. Ya ahora es una relación de amigos, nos abrieron las puertas de sus casas”, recuerda David.

El método de cultivo que utilizan hoy en día es el mismo que aprendieron de Felipe. David nos explica el proceso: “Primero tiene que estar bien barbechada, o sea, si tienes una chinampa abandonada hay que quitarle todo el pasto, la hierba mala, y para esto utilizas el azadón o el moto-cultor. Después hay que abonarla, eso es súper importante para el crecimiento de las hortalizas”.

Y para el proceso de siembra, Pedro continúa: “Ya que está abonada puedes sembrar en cualquier momento, pero debes de ver qué fecha es para saber qué puedes sembrar. Por ejemplo, ahorita ya no podemos sembrar verdolaga porque en octubre y noviembre se va a helar; ahora podemos sembrar espinaca, cilantro, brócoli y acelga, esas sí aguantan el hielo”.

Pedro nos platica de lo que ellos llaman “helada negra”. Este fenómeno meteorológico se produce cuando la temperatura baja a menos de 0º C y congela el tejido de las plantas, con el sol se queman y las deja inservibles para el consumo y la venta. Con lo que la planificación se vuelve fundamental. Además, la tierra fértil de la zona parece ser mágica, Raúl, David y Pedro han descubierto que prácticamente cualquier tipo de hortaliza que se plante en la chinampa se da.

Como nos explica David, la re-activación de las chinampas ha tenido un impacto positivo en Xochimilco por esa misma propiedad “mágica”: “Desde la milpa hasta una espinaca de Nueva Zelanda se pueden dar. Lo importante es el nutriente del lodo que resulta sumamente beneficioso durante la etapa de germinación de la semilla. Aquí tenemos entre cinco y siete cosechas al año, cuando en la agricultura tradicional se tienen dos o tres y eso les interesa mucho a los restaurantes. Si quieren acelgas o rábanos de colores, se pueden plantar aquí”.

Sus productos son completamente orgánicos al no utilizar ningún químico como abono o pesticida. En la chinampa, el abono por excelencia es el lirio acuático que se da naturalmente en la región y fumigan con una mezcla de chile y ortiga: “La rociamos alrededor de los surcos, todo es a base de plantas y chiles, eso es lo que evita que tengamos plagas. Todo nuestro proceso es artesanal, desde la siembra hasta la cosecha”, concluye David.

También beneficia a los productores, como nos dice David: “Se empieza a crear una conciencia por parte de los mismos productores. Empiezan a ver que ellos ya tenían un producto que sembraban y comercializaban, pero que además hay otros que pueden sembrar como superfoods o productos gourmet. Empiezan a dejar productos para venta y para que les dé semilla. Entre ellos mismos ven que se benefician mutuamente y empiezan a replicar el mismo modelo”. Poco a poco, más productores se animan a cultivar las chinampas abandonadas y la comunidad se fortalece por el crecimiento económico, producto de su trabajo.

Con Pedro, Colectivo Ahuejote ha logrado ampliar el portafolio de hortalizas que se dan en las chinampas, y David y Raúl se han dedicado a abrirle paso a un mercado en donde se pague el precio justo por el trabajo y el producto. En las chinampas de San Gregorio se han empezado a incorporar árboles frutales, ampliando aún más su repertorio. También, en colaboración con otros productores de la zona han empezado a ofrecer setas.

El trabajo que desarrollan organizaciones como Colectivo Ahuejote es muy importante, pues la reactivación de las chinampas tiene como consecuencia el beneficio directo para los habitantes y el ecosistema, aporta a la salud, se aprovecha la materia orgánica y ayuda a la proliferación de vida de especies endémicas como la del ajolote.

Como nos cuentan Pedro y Da-vid, Xochimilco es un pulmón para la ciudad de México y si la zona desaparece, es probable que la ciudad desaparezca con ella. El agua tiene memoria y por ende, reclama su espacio. Los canales de Xochimilco abren zanjas que provocan hundimientos en áreas en las que falta el agua. Que esto no suceda depende en buena medida del trabajo de los agricultores, apoyados en proyectos como este.

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