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Desde donaciones económicas hasta fabricar mascarillas y geles desinfectantes. En una ola de solidaridad sin precedentes, la moda se pone al servicio de la sociedad frente a un enemigo global.

Cuando el pasado mes de febrero Dolce & Gabbana anunciaba una importante donación a la Universidad Humanitas de Milán para apoyar un estudio que clarificara las respuestas del sistema inmunitario al coronavirus, solo había tres casos confirmados en Italia. Los mismos que se contaban en Francia el pasado enero, momento en que Kering entregó un millón de euros a la Cruz Roja china. Mes y medio después, el conglomerado dirigido por François Pinault aumentó el donativo: dos millones de euros más fueron a parar a organizaciones locales de Lombardía, Veneto, Toscana y Lacio. En ese momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó la pandemia global.

Desde entonces, las iniciativas solidarias se han multiplicado en número, pero también en naturaleza: de fabricar mascarillas y uniformes médicos, como en el caso de Prada, a la producción de gel desinfectante desde las instalaciones de LVMH –el conglomerado de lujo ha donado 2,3 millones de dólares a la Cruz Roja china y distribuido 40 millones de mascarillas en Francia–, pasando por las aportaciones particulares de diseñadores como Miuccia Prada, que entregaba seis unidades de cuidados intensivos y reanimación a los hospitales de Milán junto a su marido Patrizio Bertelli, y el presidente de la firma Carlo Mazzi. También en Italia, Donatella Versace y su hija Allegra aportaron 200.000 euros al hospital San Raffaele y Giorgio Armani (cuya firma manufacturó batas de un solo uso) destinó 2 millones más a hospitales italianos y Protección Civil.

En paralelo, el crowdfunding lanzado en redes por Chiara Ferragni y su marido, Fedez, superaba con creces los 4 millones de euros que se había marcado como objetivo; Moncler aportaba 10 millones de euros para construir un hospital en Milán y el grupo Mayhoola (Valentino, Balmain y Pal Zileri) donaba un millón a Protección Civil así como una nueva instalación de ventilación de presión negativa al hospital Sacco. A este mismo centro sanitario fueron dirigidos 100.000 euros en nombre de Sergio Rossi, que también aportó el 100% de los beneficios que tuviese su tienda online en una semana. ¿Abrumados por las cifras? Pues no queda ahí la cosa: la donación de Bvlgari (además de colaborar en la producción de geles desinfectantes junto a su socio ICR) posibilitó la inauguración de un nuevo microscopio 3D en el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de Roma y los presidentes de Geox y Diadora, Mario y Enrico Moretti Polegato, cedieron un millón de euros a la región del Veneto.

En España las empresas textiles también se han movilizado: Inditex ha puesto a disposición del Gobierno toda su capacidad logística, de aprovisionamiento y de gestión comercial; Mango ha donado y distribuido dos millones de mascarillas; Puig aportó en poco tiempo al Estado una primera tanda de 9.500 unidades de gel hidroalcohólico; y El Corte Inglés se encargó de la ropa de cama del hospital levantado en Ifema. A este también ha ido a parar el millón de euros donado por Mayhoola, grupo al que pertenece la firma Valentino. La fabricación de material y vestuario sanitario por parte de los grupos Calzedonia y Sociedad Textil Lonia (Purificación García y CH Carolina Herrera), la puesta al servicio del Ministerio de Industria de los talleres de las firmas pertenecientes a la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME) o el ambicioso plan que ha puesto en marcha el grupo L’Oréal (como la producción de 20.000 unidades diarias de gel desinfectante desde su fábrica de Burgos), son otras de las decenas de muestras de apoyo en nuestro país.

El fondo de respuesta solidaria frente a la COVID-19 también ha contado con las donaciones de un millón de dólares de la Fundación Nike, diez de la Fundación Ralph Lauren, medio desde la de H&M (el grupo sueco anunció que organizará su cadena de suministro para la producción de equipos de protección sanitarios) y uno de Gucci en colaboración con Facebook a través de una campaña de crowdfunding (la firma ha hecho además un donativo de un millón a la Protección Civil italiana junto a Intesa Sanpaolo). Mientras, en Estados Unidos, son marcas independientes como Pyer Moss o Brandon Maxwell las que han liderado las primeras iniciativas. Como decía Donatella Versace: «Ahora es cuando nosotros, como sociedad, debemos unirnos y cuidarnos unos a otros». La moda, desde luego, lo está haciendo

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VISTO EN

1. Alexa Chung y Greta Bella, de SIMONE ROCHA, en el desfile de la diseñadora británica.
2. Ami y Aya Suzuki, de LOUIS VUITTON, antes del
3. Gilda Ambrosio y Sita Abellán en la presentación de LOEWE, vestidas de la firma.
4. Maisie Williams y Reuben Selby de CHARLES JEFFREY LOVERBOY, en su desfile en Londres.
LOS QUE SE VISTEN UNIDOS… …PERMANECEN UNIDOS. O, AL MENOS, coordinados estéticamente. AMIGOS, NOVIOS O HERMANOS MUESTRAN SU amor al cuadrado POR EL TRABAJO DE DISEÑADORES, Y REPITEN MODELO CON SUTILES VARIACIONES DE COLOR.

FOTOS: IRVING PENN, GETTY IMAGES.

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Vogue España - Mayo 2020

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Mayo 2020