VIVE la ROSE!
La nueva Miss Dior es una ofrenda a la FLOR más delicada y la más querida por el gran diseñador. Es un retrato hiperrealista y fiel, una imagen que enmarca millones de pétalos en el espejo, dispersándolos por el infinito

Le Château de La Colle Noire;

(ISABELA ALVAREZ.)

El olfato es uno de los sentidos más poderosos. Un aroma puede cambiar nuestro humor, transportarnos a otro lugar o a una memoria y hacernos sentir bien o mal.

Desde hace más de mil años, el perfume ha sido utilizado para la fabricación de remedios: desde el incienso utilizado en ceremonias espirituales por los antiguos egipcios, hasta su uso en la actualidad por aromaterapeutas reformulando recetas milenarias. El primero que habló de la idea de que un olor podía despertar un recuerdo, fue el novelista francés Marcel Proust, en su épica novela En busca del tiempo perdido. En esta, se encuentra el famoso fragmento en el que revive literalmente un episodio de su infancia, mientras toma una magdalena mojada en el té. Estas líneas se han convertido quizá en las más conocidas de Proust y reflejan el tratamiento que hace Proust de la memoria involuntaria a lo largo de toda su obra y en el cual esta memoria olfativa juega el rol principal. Los recuerdos sensoriales se comparten a través del cerebro con diferentes regiones que recordaban lugares, olores, sabores y sonidos de una particular experiencia. Existe una conexión única entre el sentido del olfato y la parte del cerebro que procesa emociones. Así que, cuando se trata de escoger las notas de una fragancia, los perfumistas hacen mucho más que simplemente seleccionar aromas contemporáneos y femeninos. En exclusiva para Vogue viajamos a Grasse para conectarnos con el universo sensorial que inspiró al perfumista-creador de

Catherine, la auténtica Miss Dior, era la más pequeña de los cinco hermanos. La diferencia de edad no impidió que ambos mantuvieran una relación cercana.

(ISABELA ALVAREZ.)

la maison desde el 2006, François Demachy, para dar vida a su más reciente obra Miss Dior Rose N’ Roses. “Mi trabajo consiste en pensar un perfume, encontrar los proveedores de materias primas y supervisar todo el proceso”, afirma. En una época dominada por las fragancias impersonales, diseñadas por equipos de marketing, Demachy se jacta de su independencia: “La creación pertenece a los creadores”, exclama. Por ello, “Esta nueva fragancia instaura la historia de Grasse y la casa Dior en una historia de amor sin›ín”, afirma Demachy. ¿Pero cómo y dónde surge esta bella historia que nos empapa con sus notas el día de hoy? Todo comenzó cuando Christian Dior era un niño y descubrió la Rosa de Mayo que le sumergió instantáneamente en su aroma celestial.

(ISABELA ALVAREZ.)

Ese amor continuó hasta Le Château de La Colle Noire, en donde, finalmente, el diseñador encontró su último hogar y fue ahí, cuando decidió crear una oda a sus recuerdos, a la relación íntima y extraordinaria que lo unió a su hermana Catherine, inspiración y la auténtica Miss Dior, quien dio nombre al mítico perfume del diseñador francés.

La escena ocurrió un helado día de febrero de 1947 en el taller parisiense del modista. Christian finalizaba su primer desfile - una colección que luego sería llamada como New Look- el cual había decidido ambientar con el perfume que acababa de crear con Paul Vacher. Se encontraba con su círculo más íntimo intentado buscarle un nombre a su invento. Mitzah Bricard, gran musa del diseñador, caminaba de un lado al otro de la sala intentado encontrar el nombre perfecto, cuando se dio cuenta de que había entrado discretamente en la habitación Catherine Dior. “aquí tenemos a Miss Dior”, exclamó. “Miss Dior: ¡ahora tenemos nombre para mi perfume!”, contestó su creador.

(ISABELA ALVAREZ.)
CON MISS DIOR ROSE N’ ROSES QUERÍA RECREAR LA IMPRESIÓN DE ENTRAR EN UN CAMPO DE ROSAS POR LA MAÑANA, UNA AUTÉNTICA PROFUSIÓN FLORAL”, EXPLICA FRANÇOIS DEMACHY. “DESDE LAS PRIMERAS NOTAS ALTAS, TE DEJAS LLEVAR ENTRE MILLONES DE PÉTALOS COLORIDOS

Así surgió el nombre de este mítico perfume y para el diseñador, además, era una forma de rendirle homenaje a su amada hermana, ya que la especialidad de Catherine eran las rosas y los jazmines, que siguen siendo la base esencial de Demachy para sus creaciones olfativas de la señorita Dior. “Con esta nueva apuesta olfativa quería recrear la impresión de entrar en un campo de rosas por la mañana, una auténtica profusión floral”, explica François Demachy. “Desde las primeras notas altas, te dejas llevar entre millones de pétalos coloridos y delicados”. He usado dos cualidades diferentes, la rosa centifolia de Grasse y la rosa de Damasco. La sensación de frescura se amplifica por los acuerdos de bergamota y mandarina, sublimados por notas amaderadas y almizcladas con esencia de geranio. Pero no es “solo” un perfume, esta fragancia es un retrato hiperrealista y fiel, una imagen que enmarca millones de pétalos en el espejo, dispersándolos por el infinito, posándose en la piel y generando memorias olfativas que trascenderán a lo largo del tiempo, como en la novela de Proust.

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Vogue Mexico - Febrero 2020

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Febrero 2020