El otro día me enviaban un contenido viral de Internet emocionante, en el que varias mujeres de edad avanzada, bastante avanzada, reflexionaban sobre el tiempo, la prisa, la vida, lo que han dejado de disfrutar de cosas importantes por llegar a más de lo que podían, por ser las mejores en su trabajo, en la sociedad, con su pareja, con sus amigos, y lo que se han perdido. Ahora, en los últimos años de su vida y con la mirada sabia de la experiencia, reflexionaban sobre cómo volverían a vivir:
"Si ahora fuera una mujer joven –decía una–, en este mundo de presión para ser la mejor madre, la mejor esposa, la mejor amiga; en este mundo de presión para tener éxito, ser jefa, líder... si volviera atrás en el…
