Mientras dormimos, el metabolismo basal desciende y disminuyen el ritmo cardiaco, la tensión arterial o el tono muscular, y se produce una dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, además de un aumento de la actividad digestiva. De ahí la estrecha relación entre un sueño reparador y una correcta alimentación.
El motivo es que hay nutrientes que contienen sustancias que afectan al sistema nervioso central e impiden descansar bien, como la cafeína, que provoca una hipersecreción de jugos gástricos. También, las comidas muy condimentadas con especias picantes perjudican el sueño, ya que aumentan la temperatura corporal.
Por el contrario, existen alimentos y suplementos alimenticios que pueden facilitar el sueño. Son aquellos ricos en serotonina, melatonina, hidratos de carbono, vitamina B6 y magnesio. Hablamos de cereales y sus derivados, legumbres,…