Su lanzamiento, forzado a posponerse hasta 1925 debido a la Gran Guerra, cambió la fotografía para siempre. La Leica, creada en 1913, era ligera, pequeña, fácil de manejar y... ¡cabía en un bolsillo! Eso, que hoy nos puede parecer trivial, hizo que surgiera otra mirada, protagonizada por instantáneas más espontáneas y dinámicas, algo que hasta entonces no se había podido lograr. El tamaño, en este caso, importaba.
Este nuevo formato, y un precio más asequible, logró un acceso más democratizado a un arte que hoy resulta imprescindible en nuestras vidas: recuerdos, las revistas que más nos gustan y hasta nuestra propia identidad necesitan de la fotografía. Con ellas contamos historias, y a través de ellas soñamos.
Para celebrar tanta vida y tanta belleza como nos ha regalado, la Fundación Telefónica…