La lluvia golpea los cristales del coche y ciega el paisaje. Todo es una tormenta en la mirada. Y así llegamos al valle de Lauterbrunnen, en mitad de los Alpes suizos, en mitad de la niebla. Pero tras asentarnos en las tiendas de campaña y tomar el primer aperitivo, las nubes se retiran y vemos, por primera vez, el paraíso en el que estamos. En primer lugar, la pradera creada por un río de aguas blancas del deshielo y donde se asienta nuestro camping. Sobre ella, unos acantilados verticales salpicados por cascadas. Encima, los bosques encaramados en las lomas de las montañas, con algunos pueblos colgando en los precipicios. Y más arriba, algunas de las cimas más altas de los Alpes: el Jungfrau de 4.158 m o el Mönch de…
