¿Quieres ser feliz para siempre? ¿Y, de paso, eternamente joven? ¿Buscas una razón para saltar de la cama como un rayo y con una sonrisa panorámica por la mañana, incluso cuando no estás de vacaciones? Quizá lo hayas intentado con el hygge, la filosofía danesa que arrasó hace unos meses y que abogaba por las bondades de una vida construida a base de pequeños placeres cotidianos. O puede que te hayas apuntado al lagom, ese concepto sueco cuya práctica es sinónimo de serenidad, equilibrio y paz, o al lykke, que invita a encontrar la alegría en cualquier cultura, en cualquier momento y en cualquier lugar. Si nada de lo anterior te ha servido, ahora, desde el Lejano Oriente, llega un nuevo término que arrasa, el ikigai. Los estantes de las…
