En la medida de lo posible, deberíamos proteger y fomentar los «impulsos respiratorios naturales», ya que reactivan la respiración, la regulan y la hacen más profunda. Estas formas naturales de respiración son el bostezo, la risa, el llanto, el olfateo, el estornudo, la tos, el soplo, el silbido y el canto.
Estos impulsos naturales, considerados poco elegantes y contrarios a las etiquetas sociales, se suelen reprimir e incluso eliminar. Pensemos en el bostezo, por ejemplo: primero nos cubrirnos la boca con la mano; luego, si podemos, nos lo «tragamos» y lo retenemos en la musculatura contraída de la boca-faringe-laringe. Con ello tratamos de evitar que la persona o personas a nuestro alrededor se sientan ofendidas ya que el bostezo puede ser signo de cansancio o aburrimiento.
De igual modo, reír…
