Investigaciones en el campo de la alimentación n os muestran q ue una dieta vegetariana (etimológicamente: «la que da vitalidad») debería ser eminentemente vegetaliana (constituida a base de vegetales). Otros argumentos de tipo económico, ecológico, anatómico-fisiológico, religioso social o incluso estético, apuntan en la misma dirección.
Sin embargo, la razón más contundente que debiera hacernos comprender por qué hay que evitar una alimentación cruenta es, ante todo, por su tremendo impacto negativo sobre la conducta humana y nuestra vida anímica.
Un influjo demoledor del que no solemos ser siempre conscientes.
GRADOS DE VIOLENCIA
El simple hecho de comer implica, en sí, un cierto grado de violencia, en cuanto que los humanos necesitamos seres vivos para subsistir. Grado y consecuencias que, no obstante, varían mucho según el tipo de alimentación que…