Letizia siempre ha querido dejar claro que, si bien es respetuosa con todas las religiones, no es creyente Los reyes solo tienen a su disposición treinta segundos para hablar con el Papa ¡y mucho que decirle! Están en el interior de la basílica de San Pedro y llevan esperando una buena media hora, primero han ido pasando todos los políticos italianos, desde Meloni hasta el presidente Mattarela, después funcionarios, personal de embajadas, unas monjitas, curas, matrimonios mayores… Un asistente, provisto de una lista, va dando el nombre de cada uno y el Papa, al que se nota poco acostumbrado a las ceremonias, da cabezazos de asentimiento con cierta impaciencia. Después llega el turno de las personalidades reales, Felipe de Bélgica, uniformado hasta las cejas, y una emocionada Matilde, de blanco…