La princesa Sofía está triste. ¿Qué tendrá la princesa? A su llegada al desfile del 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional, se la veía abatida, sin saber muy bien cómo moverse o dónde colocarse. No se la notaba a gusto con su vestido ni, sobre todo, con una capa que ninguna chica de 18 años debería llevar. Una capa inexplicable, cuya única justificación es que alguien se la echara a la infanta sobre los hombros a última hora al ver que el tiempo era fresco y que el fino traje de gasa, muy corto, además, no iba a abrigarla en absoluto. Me imagino la escena, “¿ya están ahí los coches? Pero, espera, Sofía, que estamos solo a 17 grados y se ha levantado viento”. Rápido vistazo al armario…
