No suelen indicar una afección grave, pero las pequeñas molestias digestivas pueden ser muy incómodas, incluso provocar dolor. Por fortuna, no es complicado adoptar hábitos que mejoren las digestiones.
1 COME BIEN EN EL SENTIDO MÁS AMPLIO
Apuesta por alimentos frescos y naturales, evitando las comidas copiosas (provocan reflujo, sobre todo de noche), ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares, así como el picante, el alcohol y las bebidas gaseosas. Además, come despacio para no acumular aire en el tracto digestivo superior (es el origen de los eructos), mastica bien (si la comida llega al estómago en trozos grandes, digerirlos se complica y aparecen distensión abdominal, flatulencias y pesadez), y bebe suficiente agua (un bolo fecal hidratado evita el estreñimiento).
Detecta tus alimentos problemáticos. Si consideras que tu alimentación responde a lo…