Año y medio tardaron Myriam y Hugo en encontrar esta casa del barrio de Chamberí, en Madrid, que “tiene mucha vida, buena comunicación con el resto de la ciudad, es cómodo porque todo está a mano y resulta muy agradable pasear por él”. La compraron porque “estábamos de alquiler, necesitábamos más espacio, luz y tranquilidad, ya que en la anterior había demasiado ruido”. La casa, que les gustó por “la luz, la altura de los techos, la distribución y la sensación de espacio abierto” que transmitía, ya tenía una reforma reciente, pero el salón y la entrada no acababan de convencerles. Un día “Myriam fue a casa de una compañera de trabajo y le encantó cómo había quedado”, recuerda Hugo, y “entonces decidimos contactar con Víctor”. Se refiere al decorador…
