Tengo que morir todas las noches es, originalmente, un libro de crónicas sobre los años 80, la diversidad, los movimientos artísticos, la sociedad mexicana y El Nueve, un emblemático bar gay de la Zona Rosa, como escenario de una vibrante transformación. El título es en sí mismo una provocación a una lectura curiosa y, desde que se anunció que habría una adaptación audiovisual en manos de Ernesto Contreras, también una invitación a ver en pantalla la sociedad que fuimos. Ésta, acota Ernesto, es la primera serie queer que se hace en México y, se aventura a decir, en América Latina.
“Es una historia coral en la que hay todo tipo de personajes e identidades: lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, pansexuales; hay muchos personajes con muchos conflictos, la decisión fue hacerla de…