Por no decir “ajo y agua”. A día de hoy, no hay diablo que venda juventud de la buena. Ni el bisturí, ni el bótox, ni las babas de caracol, ni el tratamiento con ajo, ni el yoga facial en ayunas (con lo que cuesta). Nada alisa del todo las curvas de la piel, ni devuelve el brillo de inocencia de los ojos cuando son jóvenes. Monjes benedictinos del monasterio de Rajhrad, en la República Checa, descifraron una receta medieval para rejuvenecer que incluye 77 hierbas medicinales (sí, 77), maceradas en alcohol y opio. Ni por esas. Y, además, la pócima es amarga. Pero el afán humano... pues ya se sabe, no tiene límites. Hoy no es alquimia, ni magia, ni el diablo interviene. En los grandes laboratorios científicos de…
