En plena selva tropical, las copas de los árboles esconden una nueva capa de suelo, sobre la que crecen orquídeas, musgos, helechos o trepadoras. Todas ellas se conocen como ‘epifitas’, plantas que utilizan a otras como soporte. Camila Tejo, de la Universidad Austral de Chile, ha investigado cómo esas epifitas, de vida corta, se descomponen y se mezclan con las hojas o agujas sueltas del árbol anfitrión. Allí se les unen ácaros o bacterias que transforman toda esa materia vegetal en un fértil sustrato. Tanto que, según ha descubierto la investigadora, el árbol anfitrión también echa raíces en las ramas para aprovechar el agua y nutrientes de ese nuevo ‘suelo’. Este también amortigua la temperatura y la humedad y aparece a veces a hasta 15 metros, la altura de un…