Llevamos miles de años regalando rosas (ya los griegos las vinculaban a Afrodita), pero estas flores están muy lejos de ser solo objetos decorativos. Su familia, compuesta por más de 3.000 miembros, exhibe una extraordinaria variedad y nos ha dado desde las fresas y las frambuesas hasta manzanas, ciruelas, cerezas, almendras y melocotones. Recientemente, un grupo de biólogos evolutivos han publicado un estudio en Molecular Biology and Evolution en el que rastrean su origen, más de 35 millones de años atrás, para comprender cómo propició la evolución frutas tan distintas, desde las secas, como las almendras, hasta las carnosas, como los melocotones. Los genes de la rosa son también objeto de estudio en el sector de la floricultura. En 2006, la empresa holandesa Schreurs creó Red Naomi, la rosa perfecta,…