Suelo impartir pocas clases en la universidad. Me sigue produciendo extrañeza dar consejos a la hora de escribir, ya sea relatos o novela. Porque ¿cómo se enseña a escribir? ¿Es posible aprender de la experiencia ajena? ¿Puede la imaginación cultivarse? Tengo mis dudas. Con el paso de los años, a la hora de afrontar las clases de escritura creativa sólo he logrado sentirme cómoda abordando un tema: la importancia de los principios, así que he terminado convirtiéndome en una cazadora de inicios fulgurantes que me gusta compartir con los alumnos. «Las primeras oraciones son puertas que abren mundos enteros», dice Ursula K. Leguin en La hija de la pescadora. Y esas puertas son parecidas a un golpe, a un destello. Los comienzos –de un relato, de una novela, incluso de…