Cerca, lejos, arriba, abajo, grande pequeño, frío, caliente, bueno, malo, lento, veloz. Así nos enseñaron a vivir y movernos en el mundo. Lo que nos hizo mal es ver la vida categorizando todo: blanca, negra, despabilada, anticuada, normcore, abrumadora, fea, bonita, mainstream, heterodoxa, alta, chaparra, intensa, parca, rica, pobre, gay, buga, flaca, gorda. Al fin y al cabo todas, etiquetas. Sin importar quién las use, ni en qué punta del espectro se encuentren: etiquetas.
Corte a treinta años después, aquí estamos pensando que solo podemos pertenecer a un lado u otro. Que solo nos define una alternativa binaria. Gorda o flaca. Y que no hay otra forma de ser, ni más que ser. Y qué daño nos hemos hecho. El origen de todo mal y el principio de todo círculo…
