Renovar la piel es como renovar el armario: "Sienta bien y vale para todas las pieles. Las secas se suavizan, las grasas se equilibran, las envejecidas rejuvenecen y todas uniformizan el tono", defiende Sandra Burgos, directora de Formación de Clinique. Y es que cambiar la piel es un proceso natural que el organismo lleva a cabo para que la calidad de ‘nuestro caparazón’ sea siempre óptima. ¿Por qué entonces siempre hablamos de las bondades de la hidratación, nutrición o reafirmación, y pensamos en el efecto peeling como una agresión? Quizá porque, hasta hace poco, estos tratamientos podían llegar a serlo. En cambio, la nueva generación de cosméticos renovadores de acción progresiva trabajan lento, pero seguro, y consiguen uniformizar el tono, alisar la textura, afinar líneas de expresión y aportar luz,…
