Aunque es de Zaragoza, Carlos Calero se crió en el Hotel Edelweiss Candanchú de su padre. Sus zonas de recreo fueron la lavandería, el office o la cocina, donde tiene una foto dentro de una marmita que guarda con cariño. Quizás, como al galo Obélix, eso le dio fuerza para continuar el legado hostelero. Una profesión que, asegura, si no gusta más vale no jugar con ella. Te quema.
Estamos en la terraza del Vincci Vía 66, ¿Cuál es tu primer recuerdo de la Gran Vía?
Los impresionantes edificios y lo cosmopolita que es. Tiene todo tipo de comercios, teatros, gente… y al final prácticamente todos son hoteles. Este mismamente, antes de ser Vincci, fue la residencia de Carmen Sevilla y Vicente Patuel.
¿Qué marca la diferencia en los Vincci?…
