Resguardados en el Capitolio del intenso frío de enero en Washington D. C., cinco de los hombres más influyentes del planeta observaban la segunda asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. De traje, lejos de los cánones más casuales de Silicon Valley y sus campus empresariales, miraban con atención el inicio de una nueva era que transformará nuestra existencia.
Mark Zuckerberg, CEO de Meta, iba con su esposa, Priscilla Chang; a Jeff Bezos, CEO de Amazon, lo flanqueaban su prometida, Lauren Sánchez, y Elon Musk, el hombre más rico del planeta, CEO de Tesla y SpaceX y dueño de X. La fortuna personal combinada de ellos suma, según estimaciones de Bloomberg, 919,000 millones de dólares. También estaban Sundar Pichai, CEO de Google, y Tim Cook, de Apple.
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