CUANDO UN ESCRITOR novato gana con su segunda novela el premio más prestigioso de Francia, el Goncourt, es fácil que se le suba a la cabeza. No sería censurable, teniendo en cuenta que grandes de la literatura, como Proust, Duras o Houellebecq, fueron recompensados con igual galardón. Sin embargo, a Nicolas Mathieu (Épinal, Francia, 1978) el éxito no le ha hecho perder el norte, aunque reconozca que esta experiencia está pasando por su vida de una forma sorprendente: «Se parece a un huracán o a un secuestro: por la mañana, eres tú; por la tarde, te conviertes en el Goncourt; de repente, te encuentras con un montón de amigos, entrevistas, lectores como jamás has tenido… y, por supuesto, con el dinero del premio. Sin contar esta cosa tan curiosa que…
