Estar al borde, a punto de, casi. Con la aterradora sensación de hacer algo irreversible.
Usted ha pensado que quiere divorciarse alimentada por el enojo, el dolor, la frustración.
Usted puede divorciarse, ¿pero quiere hacerlo?
No está decidida. En rigor, no sabe que el divorcio es una experiencia dolorosa, devastadora y no necesariamente significa la liberación.
Aquello que hemos construido en la convivencia -aunque en un primer momento nos parezca que no existe- se desgarra, se desgaja de nosotras y queda una sensación de “hueco frío en el costado”, y no es una metáfora, la sensación es física.
Frente al terrible dilema
Evaluar la posibilidad de un divorcio, no es una decisión de una noche de insomnio, debe ser el resultado de un exhaustivo análisis lógico.
■ Si usted se…
