Nació como una prueba de amor o, más bien, del dolor de la ausencia de ese amor que conjuró todo tipo de monstruos. Pues el Parco dei Mostri, conocido como Sacro Bosco, está habitado por inquietantes esfinges, sirenas, dragones, orcos, sátiros, janos y cuadrifontes de piedra. El príncipe Pier Francesco Orsini, de la conocida familia italiana de mecenas, lo proyectó a finales del XVI en memoria de su mujer, Giulia Farnese, tras la prematura muerte de ésta y de su primogénito, de la que este aristócrata corcovado y torturado, según cuenta la leyenda pues no se conserva de él ningún retrato, nunca se recuperó. Para ello llamó a Pirro Ligorio, reputado arquitecto y artista, que había heredado de Miguel Ángel su popularidad y el encargo de rematar la basílica de…
