UNA actitud puede ser una respuesta sin palabras, y esta de la Reina Letizia lo ejemplifica de una manera extraordinaria. Porque apareció de regreso en el Palacio Real de Madrid, tocada con una de las tiaras más lujosas del joyero de la Casa Real, majestuosa, firme y en su sitio. Crecida, incluso.
Este no era un momento cualquiera ni esta una gala más. De fondo resonaban las duras palabras que el Rey Juan Carlos ha dirigido a los soberanos, pero en particular hacia su nuera, en las memorias que solo unas horas después de esta cita se iban a publicar en Francia (en España será el 3 de diciembre), pero cuyo contenido ya se había filtrado en nuestro país.
El Rey emérito y Letizia
“La entrada de Letizia en la…
